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Académica Gemma Piqué expuso sobre ecosistemas fluviales y su relación con los embalses en webinar de abril

30.04.2021

Aprender y debatir en torno a temáticas tan contingentes como la conservación y restauración de los ecosistemas fluviales fue el objetivo de la última charla virtual realizada por la Escuela de Agronomía y que fue dictada por la académica Gemma Piqué Altes, quien en una muy amena y clara exposición pudo dar cuenta de las relaciones existentes entre hidrología, morfología y los efectos que tienen los embalses en estos sistemas biológicos extremadamente complejos, fundamentales para la vida. 

En primer lugar, la investigadora explicó en qué consiste un sistema fluvial, entendiendo que existe un dinamismo característico de los ríos en general que genera cambios en el ecosistema y que, al ser entornos dinámicos, no pueden ser entendidos de forma aislada, sino en interacción con todos los componentes que los afectan como clima, el nivel base de agua y la actividad humana, además de de elementos como la topografía, la geología, los suelos y la vegetación, entre otros. 

De esta manera, la académica expuso como estas relaciones son bidireccionales en muchos casos, existendo un sinfín de interacciones entre estos aspectos. Pero, a pesar de que hay cambios constantes en los ecosistemas fluviales, de todas maneras a largo plazo hay un equilibrio y una estabilidad en este y en sus procesos. 

EFECTOS DE LOS EMBALSES

Según la presentación de la profesora Piqué, los embalses son acumulaciones artificiales del agua que circula desde las partes más altas de la cuenca y que se reúne en períodos más lluviosos. La idea de estas estructuras es poder juntar agua cuando hay mayor disponibilidad para poder utilizarla luego, a demanda, en épocas en las que no hay precipitaciones y hay requerimientos del recurso. 

Sin embargo, pese a que los embalses son muy comunes en zonas mediterráneas, áridas y semiáridas para tener agua disponible para suministro urbano e industrial, además de controlar inundaciones, prevenir desbordamientos de los ríos aguas abajo, generar energía, irrigar e incluso, para actividades de navegación y recreación, hay algunos países que han comenzado a desechar su uso debido a los efectos que estos generan en la hidrología, morfología y finalmente, ecología de los hábitats de los ríos.

Cuando no hay un embalse, el río funciona de forma natural. Hay una conectividad longitudinal, la temperatura es normal, los peces tienen espacio para reproducirse y se mueven libremente, al igual que los nutrientes y la materia orgánica. Pero cuando hay un embalse, gran parte del agua se queda aguas arriba y, aguas abajo, este recurso se distribuye de forma diferente en el tiempo.

Esto también genera efectos en los sedimentos, porque al igual que la barrera detiene el agua, también detiene estos materiales, lo que genera un déficit y trae efectos en la morfología del río. Finalmente, también hay efectos en la vegetación y la fauna al cortarse la conectividad longitudinal: se produce un incremento de la temperatura y una retención potencial de los nutrientes y la materia orgánica que anteriormente fluía de las partes altas a las más bajas. 

En resumen, después de la construcción de un embalse se disminuye la magnitud y la temporalidad de los caudales, los sedimentos tienen una menor movilidad y en relación a la biota, se reduce el hábitat y la diversidad de las especies aguas abajo, fragmentando el hábitat y evitando las rutas migratorias. 

POSIBLES MITIGACIONES DE ESTOS EFECTOS

A juicio de la profesora Piqué, como en los ecosistemas fluviales existe una hidrología que permite hacer cambios en la morfología y esto afecta a la ecología, si se realizan acciones de restauración o mitigación en la hidrología, morfología o combinados, podemos mejorar el estado ecológico. Por lo tanto, las formas de restauración acaban teniendo el foco inicial en la hidrología o morfología para luego tener efectos en el hábitat. 

Para ello, se planteó como alternativa el recurso del “Caudal ecológico mínimo” que es el caudal mínimo necesario que debiese existir en un ecosistema fluvial para asegurar la supervivencia de un ecosistema acuático preestablecido, además de los “Caudales ambientales”, regímenes de caudales que consideran la variabilidad en la magnitud, periodicidad, frecuencia y duración de caudales naturales. Estos tienen en cuenta todos los aspectos importantes para la salud de un ecosistema. 

Además, la académica explicó que en ocasiones se generan "crecidas de mantenimiento" consistentes en crecidas artificiales planificadas desde el embalse que sirven para generar movilidad en el lecho, rompiendo la forma en que que el biofilm se adhiere a la superficie.

Finalmente, se mencionó que existe una forma de mitigación relacionada con los sedimentos denominada “inyección de gravas”, lo que implica rellenar o introducir gravas en el cauce aguas abajo. 

¿Te perdiste el webinar y quieres revisar la presentacón de la profeora Gemma Piqué? Te dejamos el link a nuestro canal de YouTube a continuación.