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Claudia Mejías: "Buscamos un cambio cultural que transite hacia la igualdad sustantiva, donde la comunidad universitaria sea un espacio de cuidado mutuo y corresponsabilidad"

Claudia Mejías Alonzo no es solo una académica de excelencia, se convirtió en la primera directora de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) en 2020, marcando un hito en 126 años de historia. Formada en las mismas aulas donde hoy ejerce, la Doctora en Derecho y especialista en Derecho Civil ha forjado una trayectoria marcada por la distinción docente y una profunda vocación de servicio. Actualmente, como Rectora (s), lidera la gestión formativa de la institución con la convicción de que la excelencia académica es inseparable de la equidad y la inclusión.

En un contexto donde la igualdad es un imperativo ético, Mejías ha impulsado la transversalización de la perspectiva de género en la educación superior, promoviendo políticas que sitúan el cuidado y la corresponsabilidad como pilares del bienestar universitario. Su gestión destaca por una visión humana que busca transformar la vida de las personas, abordando desafíos que van desde la salud mental estudiantil hasta la conciliación de la vida laboral y familiar. Para Claudia, el liderazgo femenino en la academia no es un motor de cambio para construir comunidades más justas y representativas.

La “primera línea” del quehacer académico me permitió comprender las inquietudes de las y los estudiantes, las necesidades del cuerpo docente y la complejidad de la administración central.

- Usted marcó un precedente histórico al ser la primera mujer en dirigir la Escuela de Derecho, ejerció como Vicerrectora Académica y actualmente como Rectora (s). Desde su perspectiva técnica, ¿cómo ha influido su experiencia previa en la gestión de una unidad académica tradicional en su actual enfoque para coordinar los procesos de formación y docencia de toda la Universidad?

- La formación disciplinar me entregó estructura y se refleja en la forma en que abordamos los desafíos institucionales. En mi caso, el rigor del Derecho y mi formación de pregrado y postgrado en nuestra Escuela de Derecho han sido fundamentales para ejercer el liderazgo con una visión sistémica y ética. Guardo especial valoración por mi etapa como Jefa de Docencia; esa experiencia en la “primera línea” del quehacer académico me permitió comprender las inquietudes de las y los estudiantes, las necesidades del cuerpo docente y la complejidad de la administración central. En cada etapa, el aprendizaje más valioso ha sido la gestión colaborativa: ningún proyecto de transformación es individual. Trabajamos con y para otros, bajo la convicción de que la educación es la herramienta más poderosa para transformar la vida de las personas.

- Uno de los logros destacados del 2025 es el Plan Preventivo de Bienestar y Salud para los estudiantes. Considerando los desafíos actuales en educación superior, ¿cuáles son los pilares de este plan y de qué manera se relaciona con el trabajo la Comisión CAHVDA para asegurar que la prevención del acoso y la discriminación sea un componente esencial de la formación del estudiantado?

- Nuestra convicción es que la excelencia académica es indisoluble del bienestar integral. El plan preventivo de salud mental y bienestar 2025 se asienta sobre tres pilares: la detección temprana, el fortalecimiento de factores protectores y la creación de entornos seguros. Aquí, la articulación con la Comisión CAHVDA es estratégica, pues entendemos que no puede haber bienestar sin una cultura de respeto absoluto. La prevención del acoso y la discriminación no es un proceso administrativo aislado, sino un componente esencial de la trayectoria formativa. Buscamos un cambio cultural que transite hacia la igualdad sustantiva, donde la comunidad universitaria sea un espacio de cuidado mutuo y corresponsabilidad, permitiendo que cada estudiante desarrolle su talento en un ambiente de dignidad y seguridad.

- En el marco de la Política de Equidad de Género, ¿qué mecanismos concretos está implementando la Vicerrectoría para que la perspectiva de género pase de ser un compromiso ético a una práctica cotidiana en la docencia y la investigación?

- En esta materia, contamos con un agente estratégico fundamental: la Dirección de Equidad de Género. Bajo el liderazgo de Yesika Herrera, esta unidad ha trazado las líneas de acción precisas para operacionalizar nuestra política institucional. Gracias a este impulso, hoy podemos exhibir avances sustantivos en la institucionalización de la perspectiva de género, el fomento del liderazgo femenino y apoyos directos a la investigación y al acceso. 

Quiero destacar el levantamiento curricular orientado a la transversalización de este enfoque en toda nuestra oferta formativa. Este progreso ha sido posible gracias al respaldo decidido de la Rectoría y al compromiso sinérgico de todas las Vicerrectorías; tenemos la convicción de que el trabajo aislado no rinde frutos, y que las transformaciones profundas requieren este compromiso colectivo.

El trabajo aislado no tiene cabida cuando el objetivo es el bienestar integral de nuestra comunidad.

- Desde una perspectiva de política universitaria y considerando el rol estratégico de la CAHVDA en una cultura institucional en equidad y género, ¿qué avances se han impulsado para consolidar un modelo de formación continua que articule de manera sistémica el pregrado, los postítulos y el posgrado (magíster y doctorado), asegurando coherencia y progresión en estas materias?

- Desde la Vicerrectoría Académica, impulsamos un modelo de formación que entiende la educación como un proceso de vida. Este proceso asegura que los principios de equidad y ética recibido por un estudiante se profundicen en el postgrado. 

La CAHVDA juega un rol educativo fundamental aquí al generar competencias transversales de convivencia, que como sabemos, es altamente valorado en nuestra institución. Estamos integrando módulos de ética profesional y perspectiva de género en nuestros programas de Magíster y Doctorado, asegurando que los futuros liderazgos formados en la PUCV sean agentes de cambio institucional con base en derechos fundamentales y sostenibilidad social. 

En el pregrado, estamos diseñando estrategias para impactar en la materia a partir de nuestra formación fundamental, que actúa como eje articulador de la formación universitaria. Por cierto, esto conversa con las competencias declaradas en el Marco de cualificación de la docencia universitaria.

- Como Rectora (s) y tras haber sido la primera mujer en liderar su Alma Mater, usted encarna un hito de representación institucional. En este Día de la Mujer, ¿cómo ve su posición de liderazgo para asegurar que la perspectiva de género se convierta en un eje inspirador para abrir nuevos espacios de participación para la comunidad universitaria?

- Sinceramente no he reflexionado a partir de esa premisa. Me siento parte de un equipo que lidera Nelson Vásquez, quien, entre muchas virtudes, ha partido de la premisa de que el talento no tiene género y nos ha invitado a sumarnos a un proyecto universitario en el que el liderazgo es entendido como un servicio para construir una comunidad más justa. 

El talento está en todas partes y es responsabilidad de la Comunidad PUCV permitir que las personas puedan desarrollar su máximo potencial. Si algo he reafirmado en estos años, es que los liderazgos transformadores son siempre de equipos cohesionados, el trabajo aislado no tiene cabida cuando el objetivo es el bienestar integral de nuestra comunidad.

- Por último, con la mirada puesta en la Generación 2026 y considerando que el propósito fundamental de esta casa de estudios es "transformar la vida de las personas", ¿qué mensaje les entregaría a los jóvenes que iniciarán su trayectoria universitaria, sabiendo que ingresan a una comunidad que no solo busca la excelencia académica, sino que ha fortalecido toda una red de bienestar, equidad y acompañamiento para asegurar su éxito integral?

- A las y los jóvenes de la Generación 2026: bienvenidos a una comunidad que los recibe con los brazos abiertos y con la convicción de que su éxito es nuestro. Al ingresar a la PUCV, se integran a una institución que no solo les exigirá excelencia en sus disciplinas, sino que les ofrece una red de apoyo. Nuestro propósito es transformar sus vidas para que ustedes, a su vez, lo hagan en la sociedad. Aprovechen cada instancia de diálogo, participen de la vida universitaria y sepan que cuentan con una institución que valora su integridad, que respeta su diversidad y que trabajará incansablemente para que su paso por estas aulas sea el inicio de un camino de plenitud personal y profesional.