Ex alumno de la Escuela de Agronomía será futuro Profesor Asociado PUCV

Eduardo Fernández será profesor asociado de la Escuela de Agronomía y aportará sobre la dormancia en árboles frutales.

Eduardo Fernández, titulado de Agronomía y del programa de Magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales de la PUCV, Doctor en Ciencias Agriculturales de la Universidad de Bonn integrará -en las próximas semanas- el cuerpo académico como Profesor Asociado, contribuyendo con sus áreas de estudios.

Actualmente, se desenvuelve como investigador Postdoctoral del Departamento de Ciencias Horticulturales de la Universidad de Bonn en Alemania y en entrevista con la Escuela de Agronomía abordó los inicios de su carrera, su desarrollo como estudiante de la PUCV y su actual rol en el mundo de la investigación.

El acercamiento de Eduardo con la agronomía comenzó desde su etapa escolar al ingresar al Instituto Agrícola Pascual Baburizza en Los Andes. En dicho instituto, adquirió conocimientos prácticos relevantes para desempeñarse como técnico agrícola en el mundo profesional. Sin embargo, aquello no le facilitó sus primeros años en la carrera de agronomía, donde la escasa preparación en asignaturas más específicas como ciencias o matemáticas lo llevó a redoblar sus esfuerzos para ponerse al día.

Comenzaste estudiando Agronomía en la PUCV. ¿Cómo fue tu experiencia?

-Ingresé el 2011 a la facultad de agronomía de la PUCV y al comienzo fue una experiencia un poco compleja dado que mis estudios secundarios fueron realizados en un instituto agrícola. Generalmente en ese tipo de establecimientos no se prepara a los estudiantes para el ingreso a la Universidad. Tenía algunos vacíos de contenido, así es que los primeros años fueron, básicamente, tratar de ponerse al día con los conocimientos y esforzarse un poco más en entender lo que los profesores de los primeros años intentan explicar, que es, en general, materia de conocimiento más fundamental.

Además, el ambiente que se forma en la facultad con los profesores y funcionarios, y el hecho de tener la estación experimental al lado, fue bastante bueno porque nos ayudó a poner en práctica lo que íbamos viendo en clase. Así que en general, fue una muy buena experiencia y aprendí mucho.

¿Qué es lo que más rescatas?

-Yo creo que, antes que todo, rescato a las personas que conocí durante mis estudios. Tengo grandes amigos que conocí en la facultad de agronomía de la universidad. Y desde el punto de vista profesional, rescato el enfoque más práctico que trataron de inculcarnos los profesores. Como mencioné anteriormente, la cercanía con la estación experimental nos ayudó a incorporar conocimientos al tener la oportunidad de realizar pequeños experimentos o bien, entender desde más cerca el funcionamiento de los árboles. Creo que eso es muy valioso para poder desarrollarse profesionalmente en el futuro, si alguien está interesado en la industria en particular.

Su área de trabajo actual es la de investigación, donde se enfoca principalmente en el estado de dormancia en determinados árboles frutales. Eduardo observa el comportamiento que estos árboles tienen y qué beneficios y avances pueden traer para el agro. Este enfoque investigativo no comenzó sino hasta el último año de su pregrado, donde conoció al profesor Sebastián Sáa, que en ese entonces dictaba el curso de frutales de hoja caduca. El profesor Sebastián Sáa fue quien lo incentivó a desarrollarse en esta área.

¿En qué momento te interesaste por la rama de investigación y cómo fuiste desarrollando esa faceta?

“Tuve la oportunidad de postular a un programa que buscaba vincular alumnos de pregrado en actividades de investigación a través de un pequeño fondo concursable de la PUCV. En ese momento, conocí al profesor Sebatián Sáa. Con él, y la ayuda de Daniela Valdebenito, que era parte del laboratorio del profesor Sáa, escribimos una propuesta de investigación que fue posteriormente financiada por la Universidad. Ahí comenzó mi acercamiento con la investigación, formando parte del laboratorio en el segundo semestre del año 2015. Como asistente de ese laboratorio, me tocó la labor de establecer diseños experimentales y recolectar datos en campo. Eso me gustó, fue un área que no conocía hasta el momento, pero que fue decisiva para las decisiones que tomé posteriormente”.

Desde el 2018 estás en la Universidad de Bonn, ¿cómo llegaste a esta institución y cómo ha sido tu experiencia hasta hoy en día?

-Todo estaba relacionado con haber empezado desde temprano el estudio de árboles frutales en el laboratorio del profesor Sáa. Luego de esa corta estadía que tuve en la parte final de mi programa de pregrado, decidí realizar el magíster en la escuela de agronomía de la PUCV. Ya en el magíster uno empieza a trabajar, principalmente, en investigación. Dentro del programa de magíster existía un proyecto de colaboración internacional entre el profesor Sáa y el profesor Eike Lüdeling de la Universidad de Bonn. Dicha colaboración internacional comenzaba en 2018 y necesitaba estudiantes de doctorado.

Al principio yo no estaba muy convencido de continuar con estudios de doctorado. Era una decisión muy compleja, pero el profesor Sáa y el profesor Eduardo Oyanedel me guiaron bastante en ese sentido, y conversando con ambos tomé la decisión de embarcarme en este viaje.

¿Qué nuevos desafíos tienes ahora en la investigación?

-Una de las cosas que llamó mi atención cuando empecé a estudiar este proceso de dormancia es que existe mucha información sobre cambios biológicos en el árbol. Cambios, por ejemplo, a nivel de genes, proteínas y hormonas, que pueden estar relacionados con el proceso de dormancia. Pero en general, se ha descrito que es un proceso muy complejo que está compuesto por diversos factores. Así, creo que uno de los desafíos más importantes es poder entender el sistema en su conjunto y tratar de poner toda la información que existe en un único modelo que nos ayude a entender este proceso y todos los factores que pueden regularlo.

El próximo mes de julio, Eduardo Fernández será profesor asociado de nuestra Escuela, donde continuará con su área de investigación. Bajo esta condición, entrega un mensaje a quienes serán sus futuros estudiantes y se encuentren inclinados en querer dedicarse al mismo rubro:

“Sería ideal contar con estudiantes interesados en esta temática. A nivel general (no sólo para aquellos interesados en dormancia), creo que lo importante es que traten de mantenerse al día con los estudios que van saliendo, entender un poco cuales son los impactos de esos estudios, ser bastante críticos de la información de la que ellos se alimentan y mantener un espíritu o motivación por descubrir y resolver problemas. Eso los ayudará a entender procesos que pueden resultar bastante complejos y, por consiguiente, a lograr avances importantes en el área de la investigación”.

 Por Escuela de Agronomía PUCV