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Conferencia Dr. Ignacio Sánchez Prado: Filosofías, estéticas y políticas del maíz criollo en México

El reconocido académico de la Washington University in St. Louis visitó por primera vez Valparaíso para ofrecer una conferencia que analiza las tensiones del maíz mexicano, por un lado, como emblema de soberanía nacional y, por otro lado, como objeto de consumo en el mercado global del arte y la gastronomía.

En México la gastronomía se ha convertido en un potente símbolo de identidad, y el maíz criollo mexicano no es ajeno a esto, ni mucho menos a las tensiones que el fenómeno implica. ¿Es posible que un alimento ancestral, base de la civilización mesoamericana, sea al mismo tiempo un estandarte de resistencia al imperialismo y una mercancía más en las lógicas del neoliberalismo contemporáneo? Esta paradoja fue el eje central de la conferencia Filosofías, estéticas y políticas del maíz criollo en México, dictada por el Dr. Ignacio Sánchez Prado, profesor de estudios latinoamericanos en Washington University in St. Louis, en su primera visita a Valparaíso.

La actividad, organizada conjuntamente por el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje y el Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, congregó a académicos y estudiantes en torno a una reflexión multidisciplinar que cruza ámbitos como la estética, la política y la economía. La ponencia del Dr. Sánchez Prado forma parte de un proyecto mayor: un libro que se encuentra en desarrollo donde distintos académicos indagan en los imaginarios de tres productos agrícolas emblemáticos de México.

El Dr. Sánchez Prado, autor de Taco (Bloomsbury, 2025), desafió la noción de autenticidad gastronómica. Afirmó que no existe la idea de autenticidad culinaria, argumentando que el taco, lejos de tener un origen inmemorial como tendería a creerse a partir del pedestal que hoy ocupa en el ideario popular mexicano, se masificó recién en el siglo XX gracias la industrialización.

Ex experto apunta, de hecho, que en las lenguas clásicas de lo que hoy en día es México no existe ninguna palabra análoga (y por tanto, ninguna preparación semejante) a lo que hoy en día se comprende por taco; su pasado más remoto se halla en el siglo XIX. Esta desmitificación sirvió de preámbulo para abordar su verdadero objeto de estudio: las implicancias éticas, económicas y político-ideológicas del maíz criollo.

Según el académico, el problema central radica en la tensión entre las políticas de Estado que incentivan el maíz nativo como símbolo nacional y una realpolitik económica que privilegia la importación y las leyes de mercado. Un ejemplo clave, propone, es el caso del maíz transgénico (que por lo demás se constituye una plaga que sin previo aviso puede crecer en cualquier lugar), cuyas patentes amenazan la producción local, aunque recientemente ha sido mitigado mediante leyes y decretos.

En este escenario, el maíz ha trascendido su valor de uso para convertirse en un poderoso símbolo político, cooptado incluso por el partido gobernante MORENA, que lo utiliza para sustentar un proyecto nacionalista que busca recuperar las tradiciones en la misma medica que robustece la economía del país.

La paradoja se profundiza al observar cómo este símbolo de resistencia se inserta en el mercado neoliberal. Sánchez Prado explicó que, mientras la nouvelle cuisine y la alta gastronomía global estetizan el producto local (de forma análoga a lo que ocurriría, según él, con el restaurante Boragó en Santiago), el acceso a esta versión del maíz se vuelve prohibitivo para las clases populares.

Este fenómeno ha dado lugar a lo que el investigador denomina “tortillerías gentrificadas”, con estrellas Michelín y clientelas mayoritariamente turísticas, que, si bien visibilizan la cocina tradicional, dependen de la gentrificación y la migración para sostener su modelo de negocios.

La fetichización del maíz no se limita a la gastronomía: el académico mostró cómo este ha irrumpido en el mundo del arte, con obras que alcanzan precios millonarios en subastas internacionales. Asimismo, analizó proyectos como el museo Cencalli o la Tortillería Itatoní, los cuales, a pesar de su discurso militante y de resistencia a la colonización, terminan siendo “sirvientes del turismo”, operando más como “estaciones de paso” que como generadores de economía local permanente.

Frente a estos casos, Sánchez Prado presentó el ejemplo de Ecosentli, en la Ciudad de México, como una alternativa. Este espacio trabaja directamente con productores de Tlaxcala, recuperando ingredientes en peligro de extinción, como la guayaba amarilla, y basa su oferta en la disponibilidad local, apuntando a un público de sectores medios con una integración económica distinta a la de los negocios orientados al turismo internacional.

La conferencia del Dr. Sánchez Prado dejó en evidencia que el maíz criollo es hoy un “significante” en disputa. Es tanto símbolo de soberanía alimentaria como objeto estetizado por las economías de consumo. “El maíz encarna todo un proyecto de recuperación de economía y tradición nacional”, concluyó, “aunque participa del neoliberalismo contemporáneo. Ahí reside su paradoja”. Una paradoja que, sostuvo, solo puede ser abordada desde el cruce de perspectivas que ofrecen las humanidades, la filosofía y el estudio crítico de la cultura.