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Universidad lidera proyecto para estandarizar evaluación por competencias en ingeniería a nivel nacional

Jueves 30 de abril de 2026

Asegurar que los estudiantes universitarios desarrollen efectivamente las competencias que exige su futura vida profesional es uno de los grandes desafíos de la educación superior. Con ese objetivo, el académico de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, Héctor Vargas, lidera el proyecto Fondecyt Regular “Marco de trabajo para la evaluación y monitoreo de perfiles de egreso basados en competencias en Ingeniería”.

La iniciativa se enmarca en el modelo de educación basada en competencias (EBC), enfoque educativo que sustenta la mayoría de las carreras impartidas por las instituciones de educación superior en el país y que, en los últimos años, ha transformado la formación en ingeniería al integrar junto con los conocimientos teóricos, el desarrollo de habilidades y actitudes necesarias para enfrentar problemáticas reales del mundo laboral.

Pese a la amplia adopción de este modelo de enseñanza, su implementación práctica sigue enfrentando importantes desafíos. Uno de los principales es la dificultad para evaluar y monitorear de manera efectiva el desarrollo de competencias en los estudiantes.

En este contexto, la investigación propone desarrollar y validar un método estándar para el monitoreo y seguimiento del perfil de egreso de carreras de ingeniería que ayude a verificar la adquisición de competencias en los estudiantes, alineándose con las exigencias de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) para instituciones de educación superior.

“Existe una brecha entre lo que se declara en los planes de estudio y lo que realmente se evalúa en el aula. Muchas veces se sigue trabajando con lógicas tradicionales, centradas en contenidos y calificaciones finales, sin medir el desarrollo de las competencias de manera sistemática. Por ello, las instituciones de educación superior enfrentan dificultades para proporcionar evidencia concreta de que sus currículos se están implementando de manera rigurosa. Por lo tanto, la capacidad de evidenciar resultados se vuelve clave para que las universidades mantengan su acreditación y demuestren su compromiso con una formaciónde calidad”, detalló Héctor Vargas.

Para abordar esta problemática, el equipo de investigación ha desarrollado un marco estandarizado denominado C-A&M (Competency Assessment and Monitoring), que permite evaluar el logro de competencias de manera estructurada y con mayor nivel de detalle. Este modelo ya ha sido aplicado con éxito a nivel de cursos, y el nuevo proyecto busca escalarlo hacia el análisis completo de las mallas curriculares.

Datos para la mejora continua

Uno de los aportes centrales de la investigación es que permitirá descomponer la tradicional nota final de una asignatura en información más específica sobre el desempeño del estudiante en el marco de las competencias que está desarrollando. De esta forma, se genera evidencia pedagógica más precisa para la toma de decisiones y la mejora continua de los programas formativos.

Mediante el desarrollo de esta iniciativa, la PUCV está dando un impulso vital a la calidad de la formación basada en competencias, en línea con los Criterios y Estándares de Calidad para la Educación Superior exigidos en los procesos de Acreditación Institucional.

El director del proyecto destacó, a su vez, que la iniciativa contempla su implementación en carreras de ingeniería de tres universidades chilenas —la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad de Valparaíso (UV) y la Universidad de La Frontera (UFRO)—, lo que permitirá validar su aplicabilidad en distintos contextos institucionales. Además, cuenta con colaboración internacional en el desarrollo de componentes tecnológicos, a través de la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de España.

Cabe destacar que la iniciativa incorpora herramientas digitales innovadoras que permitirán registrar evaluaciones mediante rúbricas en plataformas virtuales, generar reportes de retroalimentación para estudiantes y aplicar analítica de aprendizaje para monitorear el progreso y detectar brechas formativas.

“La idea es pasar de una evaluación basada en una calificación de asignatura, a un sistema que entregue información profunda sobre cómo se están desarrollando las competencias a lo largo de toda la trayectoria formativa. Si logramos establecer un estándar claro y apoyado en tecnología, podemos aportar significativamente a mejorar la calidad de la formación en ingeniería y, eventualmente, en otras áreas del conocimiento”, subrayó Vargas.

Este enfoque cobra especial relevancia en el contexto de los nuevos criterios de acreditación de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), vigentes desde 2023, que exigen a las instituciones demostrar con mayor rigurosidad la implementación de sus modelos educativos y el logro de los perfiles de egreso.

El proyecto, que tendrá una duración de cuatro años, contempla la identificación y rediseño de asignaturas clave —o hitos de evaluación— dentro de las mallas curriculares, así como el análisis sistemático de datos de desempeño estudiantil mediante métodos cuantitativos y cualitativos. Como parte de sus resultados, se espera generar un repositorio de acceso público con herramientas, plantillas y directrices para la implementación de la educación basada en competencias en distintas disciplinas, junto con la difusión de hallazgos a través de publicaciones científicas y seminarios.

Por Erika Schubert

Dirección de Comunicación Estratégica

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