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Estudiante Benito Rosas: la disciplina del remo aplicada a la Ingeniería Mecánica

Jueves 26 de marzo de 2026

Para Benito Rosas, el éxito no es una coincidencia, sino el resultado de una exigente planificación. Al igual que en la ingeniería, donde cada pieza debe encajar para que un sistema funcione, su vida se divide entre la precisión de las máquinas y el rigor del agua. Tras colgarse las medallas de oro, plata y bronce en los recientes Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025, este futuro ingeniero mecánico de nuestra casa de estudios se consolida como una de las figuras con mayor proyección del deporte nacional.

Hijo de un ingeniero mecánico y hermano de la destacada remera Felipa Rosas, Benito lleva la vocación y el deporte en el ADN. Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos. "Si uno tiene ganas y apoyo, todo se puede", afirmó con la convicción de quien sabe lo que es remar contracorriente para cumplir sus metas.

Entre el tablero y el bote

La elección de su carrera no fue al azar. La tradición familiar y su interés por el funcionamiento de las cosas lo llevaron a la Escuela de Ingeniería Mecánica de la PUCV, un espacio que, según comenta, le ha entregado herramientas que van más allá de los libros: "La Escuela me ha enseñado mucho sobre planificación y organización, que es clave para lo que hago", explicó.

Para Benito, la ingeniería y el remo comparten una misma filosofía: la confianza en los procesos. "Ambos me han enseñado disciplina, constancia y la importancia de persistir incluso cuando los resultados no son inmediatos", señaló el deportista, quien destaca que la capacidad de trabajar bajo presión es una habilidad que aplica tanto en una final continental como frente a un examen complejo.

El desafío de la doble carrera

Ser un estudiante-deportista de élite requiere sacrificios que pocos ven. Su rutina comienza en la madrugada en el Centro de Entrenamiento Olímpico de Curauma, continúa en las aulas, muchas veces lidiando con el cansancio físico, y termina en la noche entre apuntes y libros.

"Lo más desafiante es manejar los tiempos: entrenar en la mañana, ir a clases ya cansado, volver a entrenar en la tarde y luego estudiar. Lo más gratificante es terminar un semestre con los ramos aprobados y, además, cerrar un gran año deportivo", comentó.

La flexibilidad institucional ha sido un pilar fundamental. Tras un primer semestre donde debió congelar sus estudios para enfocarse en la clasificación panamericana, Benito se reincorporó este segundo semestre con una carga académica ajustada, contando con el respaldo de la Universidad para justificar inasistencias debido a sus compromisos internacionales.

Con la vista puesta en seguir consolidándose en la selección nacional y avanzar en su formación profesional, Benito Rosas espera que su historia inspire a otros estudiantes a no abandonar sus pasiones. Su mensaje es claro: con el respaldo adecuado de la comunidad universitaria y una voluntad inquebrantable, es posible representar al país en lo más alto del podio sin descuidar el sueño de convertirse en profesional.

Escuela de Ingeniería Mecánica

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