
La kinesióloga y académica de la Escuela de Kinesiología de la PUCV, Isabel Cuevas, lleva más de 10 años dedicada al estudio del neurodesarrollo infanto-juvenil, con especial foco en niños y niñas prematuras. Su trayectoria académica y clínica la ha llevado a abordar un ángulo poco explorado: cómo las causas del nacimiento prematuro influyen en el desarrollo psicomotor a largo plazo.
“Se sabe que los niños prematuros tienen un alto riesgo neurológico, pero poco se conoce sobre cómo algunos eventos prenatales pueden influir en la gravedad o pronóstico del neurodesarrollo”, explica. Su línea investigativa apunta justamente a responder esa pregunta.
En su más reciente estudio, la académica analizó a niñas y niños prematuros nacidos de madres que cursaron con síndromes hipertensivos del embarazo, una de las causas más frecuentes de parto prematuro.
Los resultados fueron claros, ya que presentaron puntuaciones más bajas en motricidad fina y conducta adaptativa en comparación con prematuros nacidos por otras causas. “Vimos que los síndromes hipertensivos del embarazo tienen efectos diferenciados en el desarrollo psicomotor. No todos los prematuros evolucionan igual: su causa de nacimiento importa”, destaca.
La motricidad fina, entendida como el uso de las extremidades superiores para la manipulación funcional de objetos y utensilios, y la conducta adaptativa, definida como habilidades que permiten autonomía y participación social, son áreas críticas para el desarrollo. Identificar diferencias tempranas permite orientar mejor la intervención kinésica.
Para la investigadora, estos hallazgos pueden transformar la manera en que se acompaña a las familias y se diseñan los programas de intervención. “La detección temprana es clave para aprovechar la neuroplasticidad de los primeros meses de vida. Si conocemos las causas de la prematurez, podemos anticipar qué áreas del desarrollo estarán más comprometidas y adaptar los tratamientos”, afirma.
Su trabajo se nutre también de la experiencia clínica del Programa de Atención Temprana desarrollado en la Escuela de Kinesiología de la PUCV, que recibe niños prematuros derivados del Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota. “Fue allí donde nos empezamos a dar cuenta que las y los prematuros no tienen la misma evolución, se diferencian entre sí. Ahí uno puede ver que ciertos niños necesitan más intensidad de tratamiento, porque las alteraciones son mayores, o que a otros les basta con un seguimiento principalmente realizado en casa o talleres educativos grupales. Nosotros, como kinesiólogos, podríamos determinar distintos enfoques de tratamiento, según la historia clínica y la comorbilidad de cada niño prematuro”, explica.
Hoy se avanza hacia un nuevo desafío: profundizar en los efectos de la preeclampsia materna, uno de los síndromes hipertensivos más graves, comparando su impacto con el de otras causas de nacimiento prematuro. La meta es generar evidencia que permita mejorar el seguimiento de los niños y niñas prematuros y ajustar de manera más precisa las estrategias de neurorrehabilitación.
Actualmente, esta temática se aborda desde el modelo preclínico a través del trabajo realizado por las investigadoras Andrea González y Martina Valencia, de la Escuela de Kinesiología de la casa de estudios, y desde el modelo clínico por medio del trabajo que continuará realizando la investigadora Isabel Cuevas.
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