Mundo universitario homenajea a la cantora y patrimonio vivo Isabel Fuentes

Las cantoras son patrimonio vigente de la cultura tradicional. Como un reconocimiento a su valor y a la trayectoria de las cultoras más antiguas, la Universidad realizó un encuentro con las generaciones de músicos que recientemente se incorporaron como estudiantes.

22.03.2022

Un encuentro entre distintas generaciones unidas por la admiración y respeto a la riqueza del canto tradicional campesino fue el marco perfecto para homenajear a Isabel “Chabelita” Fuentes, líder del conjunto femenino Las Morenitas, quien se reunió con estudiantes del Instituto de Música de la PUCV en el contexto del Mes de la Mujer y como actividad de apoyo a la docencia organizada por el Fondo Margot Loyola de la Casa de Estudios.

La arpista y cantora, reconocida en la categoría de Tesoro Humano Vivo en 2011 por el entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, estuvo acompañada de su alumna Viviana Morales, su discípulo Diego Barrera, de su amiga también cantora Laura Yentzen y la joven estudiante del Instituto de Música PUCV Emma Madariaga, cantora a lo poeta por tradición familiar, reconocida como patrimonio humano vivo de Chile en 2017. A ellos se sumó a la distancia Ana Flores, cantora y compositora de larga trayectoria.

Fueron tres generaciones de cantoras que se dieron cita sobre el escenario para dar vida a “Quien canta su mal espanta”, organizado por el Fondo Margot Loyola de la PUCV, la Academia de Cultura Tradicional Margot Loyola y el Instituto de Música PUCV.

La académica del Instituto de Música de la Universidad, Viviana Morales, en nombre de la Asociación Nacional de Cantoras Chilenas, señaló al inicio de la ceremonia que doña Isabel es “nuestro patrimonio vivo, pilar en el cual nos sostenemos las cantoras de Chile. Son 78 años de trayectoria (…) Bastión y referente, todo folclorista de hoy debe sentir la fortuna de tenerla entre nosotros (…) nos ha impulsado a hacer cosas en bien de nuestras tradiciones, a defender el folclore, nuestra música y canto (…) hemos aprendido a escuchar, más que a transmitir dogmas que con el tiempo se derrumban; hemos aprendido de fortaleza y profesionalismo”.

Visiblemente emocionada ante este inesperado homenaje, la cultora agradeció la oportunidad de seguir enseñando y rescatando el folclore de Chile. A su vez, hizo un llamado a las nuevas generaciones: “Por favor, no deformen la autenticidad, cómo son las canciones de Chile. Respetar a los autores, las letras que han hecho con sacrificio, porque he escuchado muchas canciones muy deformadas y eso me da muchísima pena (…) Gracias a Dios, últimamente han aparecido muchas (cantoras), desde el norte al sur”, demostrando que es un oficio vigente.

Durante la jornada (jueves 17 de marzo) la Cineteca PUCV, espacio que acogió a los asistentes, se inundó de los versos de tonadas y cuecas, acompañados de la interpretación de arpas y guitarras. Los estudiantes asistentes no tardaron en acompañar con palmas los virtuosos cantos, toquíos y rasgueos, como asimismo escuchar con admiración y respeto las experiencias compartidas por lsabel Fuentes.

Nacida en Ñuñoa y radicada en la comuna de San Vicente de Tagua tagua (Región de O’Higgins), se inició en el grupo Los Provincianos, para crear luego la agrupación Las morenitas, el año 1954. “Yo aprendí (arpa) mirando a doña Petronila Salinas (en el trío Las morenitas), mirando, mirando, porque a ella no le gustaba mucho tocar. Ella tocaba porque teníamos que trabajar juntas y ahí dije yo ‘si a esta niña no le gusta ¿por qué no aprendo a tocar también?’ Además de que a mi madre le gustaba mucho el sonido del arpa y empecé y le dije yo: ‘Peti, por qué no me haces el favor de prestarme el arpa’... Tenía un arpa chica, un arpa chilena. Me la prestó y me la llevé a la casa y empecé todos los días dele, que dele y que dele. Saqué algunos acordes y aprendí un punteo, una introducción folclórica, le devolví el arpa una semana después y entonces mi papá me compró una. Seguí todos los días estudiando y estudiando”. Recordó también a la maestra Margot Loyola, quien las presentó ante el sello RCA Victor, donde grabaron su primer long play.

En la oportunidad, Isabel Fuentes interpretó un repertorio que incluyó, entre otras obras, “Tu beso” (tonada de Alejandro Angeloni), “Por ver el vuelo de las aves” (tonada del folclore), la tonada “Canción cortada” (de Enrique "Chilote" Campos) y “Blanca Azucena”, cueca instrumental del folclore a dos arpas. Le acompañaron la “morenita” Laura Yentzen y su discípulo Gonzalo Barrera, para quien la maestra tuvo palabras de admiración y orgullo. “Lo conocí cuando él tenía tan solo diez años y una tarde lo invité a tocar arpa a mi casa. Puso sus deditos en las cuerdas a las tres de la tarde y a las seis de la tarde estaba tocando con las dos manos. Ése es don Diego Barrera”, comentó la cantora.

Junto al homenaje a la figura de Isabel Fuentes, el encuentro buscó destacar la figura de la cantora como patrimonio cultural vivo, vigente en la zona central del país, y presente en distintas escenas de la vida cotidiana, desde lo religioso como bautizos, matrimonios y velorios, a otros momentos del quehacer campesino, como los rodeos, la trilla y otras fiestas. Actualmente el Senado mantiene en discusión la moción de declarar el 14 de marzo como el “Día Nacional de la Cantora”, en homenaje al natalicio de Chabelita Fuentes. 

Para María Eugenia Cisternas, encargada del Fondo Margot Loyola de la PUCV y anfitriona del encuentro, “fue maravilloso cómo estos jóvenes recibieron el talento y sabiduría de Isabel Fuentes Pino, conocedora de la música tradicional y criolla del siglo pasado, valoraron su calidad musical y desplante escénico, pues a sus 91 años de edad, aún tiene mucho más que entregar y enseñar. Los estudiantes se dieron cuenta que tenían frente a ellos un verdadero patrimonio cultural”, subrayó.

La ceremonia, que contó con la presencia de Karina Toledo, Directora General de Vinculación con el Medio de la Universidad, y Fernando Vergara, Jefe de la Unidad de Memoria y Patrimonio PUCV,  terminó con los calurosos y sinceros aplausos de los estudiantes asistentes, quienes esperaron para tomarse fotos con Isabel y Laura, dos integrantes del cuarteto “Las Morenitas” e incluso pedirles autógrafos, reflejo del acercamiento y una complicidad entre diferentes generaciones en un espacio inigualable.

Por Juan Emilio Fuenzalida y Verónica Muñoz

Dirección de Vinculación Artística y Cultural