
La creciente incorporación de herramientas de Inteligencia Artificial en la educación superior está transformando profundamente los procesos de enseñanza y aprendizaje. En este contexto, la PUCV presentó recientemente una investigación académica centrada en los efectos psicoeducativos del uso de IA en estudiantes universitarios, con especial énfasis en la salud mental y la carga cognitiva.
El estudio, desarrollado por académicos de la Escuela de Comercio, busca ir más allá de los indicadores tradicionales de rendimiento académico. Según explicó el investigador Rafael Mellado, el foco no está puesto únicamente en las notas ni en los resultados de aprendizaje, sino en variables como la motivación, el estrés, la carga cognitiva y el bienestar psicológico de las y los estudiantes.
En ese marco, la investigación no solo busca mejorar los procesos, sino también contribuir al diseño de políticas públicas informadas, capaces de equilibrar la innovación tecnológica, el bienestar estudiantil y la responsabilidad de las instituciones.
“Lo que hacemos es medir el efecto del uso de la Inteligencia Artificial en múltiples dimensiones que suelen quedar fuera del análisis educativo tradicional. Podemos englobarlo, en términos generales, como un estudio sobre salud mental y aspectos psicoeducativos”, señaló Mellado durante la presentación del proyecto.
Hallazgos
Los hallazgos obtenidos hasta ahora muestran resultados mixtos. Por una parte, el uso de la IA facilita tareas como la memorización, la búsqueda de información y la automatización de ciertos procesos académicos. Sin embargo, los investigadores advierten que su uso intensivo en actividades que requieren razonamiento complejo puede afectar negativamente el bienestar estudiantil, al aumentar la carga cognitiva y los niveles de estrés.
En este sentido, Mellado indicó que los resultados han sido “reveladores” para el equipo de investigación, ya que permitieron constatar un efecto relevante en la docencia universitaria. “Esto no solo derivó en publicaciones en revistas indexadas de alto impacto a nivel internacional, sino también en un impacto concreto en la vinculación con el medio”, agregó.
La investigación se apoya en diversas herramientas tecnológicas. En una primera etapa, el análisis se realizó mediante asistentes virtuales que operaban a través de plataformas como Telegram, WhatsApp o Facebook Messenger. Actualmente, el equipo trabaja con modelos de lenguaje de gran escala, como ChatGPT, Google Gemini y Microsoft Copilot, lo que ha ampliado el alcance y la profundidad de los datos recolectados.
Por su parte, el académico Antonio Faúndez subrayó que comprender estos efectos es fundamental para diseñar políticas universitarias adecuadas. “Las políticas institucionales deben estar orientadas a los resultados de aprendizaje y para eso es clave entender cómo estas herramientas impactan, especialmente, en la salud mental de las y los estudiantes”, sostuvo.
Inicio del trabajo investigativo
Faúndez recordó que el trabajo con Inteligencia Artificial en la Escuela de Comercio se inició en 2018, lo que ha permitido observar su evolución de manera longitudinal. Este seguimiento ha sido clave para identificar riesgos y oportunidades, así como para anticipar los desafíos que enfrenta la educación superior ante la rápida expansión de estas tecnologías.
Ambos investigadores coincidieron en que la recolección y el análisis riguroso de datos son una condición indispensable para avanzar. “Si no contamos con evidencia sólida, formular políticas institucionales puede convertirse en un riesgo”, advirtió Faúndez, enfatizando la necesidad de tomar decisiones basadas en la investigación científica.
Para Mellado, la tecnología aún no ha alcanzado su madurez. “Estamos en una etapa de cambios rápidos, con mucha incertidumbre, en la que todavía no está claro qué se puede consolidar. La madurez llega cuando los cambios dejan de ser tan abruptos. Por ende, no podemos tener claro aún los recursos estables que pueden utilizar nuestros estudiantes.”, explicó.
El impacto del proyecto también se ha extendido fuera del ámbito universitario. Los resultados han sido utilizados por organismos públicos, como el Servicio de Impuestos Internos, lo que refuerza su carácter transversal y su aporte a la discusión sobre el uso responsable de la inteligencia artificial en distintos sectores.
Por Sebastián Paredes
Dirección de Comunicación Estratégica