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Postgrados de Agronomía PUCV avanzan en procesos clave para fortalecer su calidad y proyección académica

08.05.2026

Los programas de Doctorado y Magíster desarrollan etapas decisivas en sus procesos de autoevaluación y acreditación, consolidando una formación de excelencia y una mejora continua.

Los programas de postgrado vinculados a la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso avanzan en distintas etapas de sus procesos de aseguramiento de la calidad. Se trata de un trabajo sostenido que busca fortalecer su desarrollo académico y su proyección a nivel nacional e internacional.

Actualmente, el Doctorado en Ciencias Agroalimentarias —programa de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos— se encuentra en una etapa de autoevaluación, mientras que el Magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales, impartido por la Escuela de Agronomía, se prepara para enfrentar un nuevo proceso de acreditación ante la Comisión Nacional de Acreditación (CNA).

Ambos procesos responden a una lógica común: avanzar de manera sistemática en la revisión, actualización y fortalecimiento de sus estándares formativos, entendiendo la calidad como un proceso permanente.

En el caso del Doctorado, la autoevaluación (proceso principalmente interno) contempla una revisión integral del programa, abordando aspectos como los resultados del proceso formativo, el cuerpo académico, las líneas de investigación, la gestión interna y su vinculación con redes nacionales e internacionales.

En ese contexto, la directora del programa, profesora Claudia Fuentealba, explica que este proceso permite orientar el desarrollo del Doctorado desde una mirada estratégica. “La autoevaluación interna es un proceso en el que el propio programa revisa su funcionamiento para asegurar que cumple con estándares de calidad y para identificar oportunidades de mejora”.

Junto con ello, enfatiza que el principal desafío ha estado en llevar ese análisis a resultados concretos: “el desafío no se limita al diagnóstico, sino que se centra en la implementación de mejoras concretas y sostenidas en el tiempo”.

Este trabajo se ha centrado especialmente en la actualización del plan de mejora, integrando avances previos y nuevas acciones bajo una lógica de seguimiento constante. Así, la autoevaluación se configura como una herramienta activa de gestión, que prepara al programa para su próximo proceso de acreditación ante la CNA, prevista para 2027.

En paralelo, el Magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales se encuentra en una etapa próxima a la evaluación externa, tras haber desarrollado un proceso de autoevaluación que incluyó una revisión institucional y la participación de un evaluador externo. Durante el mes de mayo, el programa recibirá a los pares evaluadores, quienes analizarán en terreno distintos ámbitos de su funcionamiento.

El director del Magíster, profesor Alejandro Cáceres, destaca que este proceso permite revisar integralmente la calidad del programa. “La acreditación es un proceso por el cual una agencia externa certifica que un programa de estudio cumple con estándares de calidad (…) el propósito es asegurar la mejora continua del programa en términos de su calidad educativa” .

En esa línea, advierte que uno de los principales desafíos ha sido responder a estándares cada vez más exigentes sin perder consistencia en el tiempo: “se necesita siempre una mejora continua que lleve al programa a tener un ecosistema de calidad formativa en donde todos los actores participen de este proceso”.

En este escenario, la acreditación no solo cumple un rol de certificación externa, sino que se posiciona como un elemento clave en la formación de los estudiantes. Junto con garantizar estándares académicos, permite a las y los estudiantes acceder a financiamiento estatal, como las becas de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), y fortalece el reconocimiento de los grados tanto a nivel nacional como internacional.

De cara a los próximos años, ambos programas proyectan continuar fortaleciendo sus estándares. En el caso del Doctorado, el foco está en incrementar sus años de acreditación – actualmente acreditado por 5 años – y avanzar hacia un programa más consolidado y con mayor impacto académico. En tanto, el Magíster apunta a mantener o mejorar sus resultados – también acreditado por 5 años –, junto con profundizar áreas estratégicas como la vinculación con el medio y la articulación con el pregrado, elementos clave para la formación de profesionales en un entorno cada vez más desafiante.

Los procesos de autoevaluación y acreditación evidencian una forma de trabajo instalada en ambos programas: revisar críticamente su desarrollo, ajustar sus estándares y proyectar su crecimiento en función de un entorno académico cada vez más exigente. En esa línea, tanto el Doctorado como el Magíster avanzan en consolidar propuestas formativas capaces de sostener en el tiempo una formación rigurosa, actualizada y pertinente para los desafíos de la agronomía.