Realizan coloquio sobre el pensamiento pedagógico de Gabriela Mistral

En el marco del acuerdo de colaboración suscrito entre la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Filosofía y Educación de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se desarrolló el coloquio “Gabriela Mistral y su pensamiento pedagógico en perspectiva”.

18.08.2017

“Desde los tiempos antiguos la literatura ha oscilado en la doble dimensión de entretener o educar. La respuesta la tenían los griegos que afirmaban que ambas cosas se podían hacer al mismo tiempo. La relación entre la poesía de Gabriela Mistral y lo que significaba el afán pedagógico de nuestra gran Premio Nobel son dimensiones que no se pueden separar en su obra”, señaló Rómulo Hidalgo, académico del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la PUCV y de la Universidad de Los Andes.

El profesor participó en el coloquio “Gabriela Mistral y su pensamiento pedagógico en perspectiva”, iniciativa efectuada por la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Filosofía y Educación de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

El profesor agregó que la educación para Mistral tiene que ver con una vivencia, un apostolado. Ella desde muy joven se relacionó con esta vida del profesorado.

“Para Mistral el profesor no es un mero transmisor de conocimientos, sino que es un artista, toda lección es susceptible de belleza. Un educador no debía entregar conocimientos muertos. A ella le interesaba la palabra viva, en definitiva, la poesía. Eso es fundamental para entender este acercamiento que hizo la poetisa a la labor educativa. Hacer una clase hermosa, esto robustece el espíritu del profesor y hace que valga la pena cada sacrificio en los docentes”, enfatizó.

Gabriela Mistral sostenía que había que despertar el asombro en los niños. “Para ella el profesor no debía entregar una palabra muerta que estuviese cargada de datos. No estaba en contra de los conocimientos impartidos en el aula. Sin embargo, para ella era fundamental que las palabras tuvieran una carga testimonial, un compromiso”, destacó el profesional.

 “Hay una concordancia de la poetisa entre su ser y su actuar, en ella hay un compromiso con la educación y la poesía que van de la mano. Su pensamiento poético educacional es profundo y trasunta su poesía, no hay que importar por lo tanto un modelo educativo foráneo para llevar a cabo una buena reforma. Mistral pretendía construir un mundo digno y para eso el proceso educativo era fundamental. Esto último, debía estar mediado por el entusiasmo y la pasión ¿Se puede educar deleitando o deleitar educando? En Mistral ambos lineamientos están relacionados”, concluyó el académico.

Pedagogía Mistraliana

“La Educación como arte: la pedagogía mistraliana” se tituló la ponencia de la doctora Marcela Jarpa, académica de la Escuela de Pedagogía de la PUCV.

“Gabriela Mistral comenzó siendo maestra a los 14 años, enseñando a niños de cinco a diez años a leer y escribir. Durante mucho tiempo fue mal mirada por los profesores porque ella no tenía título profesional. En algunas de sus obras reveló ese dolor y frustración al no ser reconocida como una maestra. No tenía título simplemente porque no contaba con el dinero para estudiar. La Mistral tuvo que trabajar desde muy joven, educando al resto en contextos rurales vulnerados”, destacó la académica.

Marcela Jarpa abordó a la poetisa mediante contrapuntos que permiten comprender los alcances de la pedagogía mistraliana.  En primer lugar, la doctora destacó la dimensión estética, pues según Mistral una clase debía ser igual a una escultura o poema. “Para educar hay que entregar amor y belleza a la vez. El que enseña lo hace con la palabra, gesto y la actitud. El profesor es al mismo tiempo Homero, pues cuenta con sabiduría y encanto su disciplina y como Miguel Ángel, pues moldea y crea su clase como una obra de arte. En la vida de un alumno la clase se revive y recrea”, indicó la profesora citando a la Premio Nobel.

En la dimensión ética, la poetisa invitaba a fomentar la lectura común, con comentarios e idealmente haciendo un ejercicio de discusión en un ambiente familiar. “Gabriela Mistral señalaba que había que trabajar con las únicas fuerzas, las del corazón y con las ideas, pero organizadas por el espíritu. Asimismo, exigía la igualdad y la cultura dentro de la escuela”, precisó la profesional.

Además, para la poetisa la vanidad era el peor vicio de un maestro, ya que cerraba todos los caminos a la perfección.

Desafíos en la Educación

“Desafíos de la pedagogía en el s. XXI: una mirada desde la ingeniería al legado de Gabriela Mistral” se denominó la presentación del doctor Álvaro Peña, académico de la Facultad de Ingeniería de la PUCV.

El profesor presentó una cronología de la educación en Chile desde la etapa colonial hasta nuestros días, analizando la propuesta pedagógica de Gabriela Mistral con el modelo normalista.

“Gabriela Mistral no pudo acceder a las escuelas normalistas incluso en su entrevista fue rechazada porque se le consideró como una persona que podía influir en las decisiones de los demás”, informó el académico.

El carácter mayoritariamente rural de Chile marcó su cosmovisión de la educación. Ella además señalaba que un profesor, en cierto sentido, era un maestro-apóstol, pues podía enseñar “en el patio y en la calle como en la sala de clases”.

En el modelo educativo de Gabriela Mistral se afirmaba que cada educador debía hacerse un Cristo si quería alcanzar una humanidad nueva. La poetisa aclaraba que era necesario el sacrificio de la vida entera para quebrantar la escuela vieja, sustituyéndola con una que fuera efectivamente nueva, no solo en la forma, sino también por la esencia.

Para el pensamiento de Mistral, el profesor no es un gestor ni un facilitador, menos un técnico de la educación: el profesor es un maestro y su misión es trascendente, según como sea la escuela así será la nación entera.

El doctor Enrique Piraino, académico de la Facultad de Ingeniería PUCV, fue el moderador de este encuentro, actividad que contó con la presencia del doctor José Marín, decano de la Facultad de Filosofía y Educación, y de José Ceroni, decano de la Facultad de Ingeniería de la PUCV.

Natalia Cabrera Vásquez

Facultad de Filosofía y Educación