Viviana Ávila: “Todo lo que me provoca algo lo voy escribiendo”

Ex alumna del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso acaba de presentar su segundo libro “Nosotras, Las Otras”. Feminismo, enseñanza y desahogo marcan el día a día de la profesora de Castellano y Comunicación.

Enero de 2020.

Viviana Ávila enseña y escribe. La mayor parte del tiempo la pasa entre la Universidad Adolfo Ibáñez, institución en que hace clases en Viña del Mar y Santiago, y la Universidad Técnica Federico Santa María. Cuando no hace clases, escribe, pero no como el cliché de los escritores que anotan frases en libretas o cuadernos. Ella agarra el celular, va al bloc de notas y comienza.

En 2017 publicó su primer libro "La mató por amor" (Editorial La Calabaza del Diablo) en que transformó su tesis de magíster en un ensayo sobre los términos que utilizan las y los jóvenes de un colegio en Santiago para referirse tanto a su propio género, como, al contrario. Su investigación pone en evidencia el lenguaje machista predominante en la adolescencia y en nuestra sociedad.

"Ese libro lo escribí sin ninguna expectativa sobre si iban a leerme o no, y de repente le empezó a ir bien y comencé a recibir buenos comentarios. Este estudio lo hice muy desde el corazón en el que intervinieron mis alumnos y alumnas de ese tiempo y me ayudaron con el corpus, para mí es super significativa la relación que generé con los estudiantes a partir de ese estudio", aseguró.

Tras la buena recepción de su primer libro la profesora de Lenguaje decidió mostrar lo que escribía en el día a día y comenzó poco a poco a compartir algunos poemas o reflexiones en su blog y en sus redes sociales.

Para Viviana no era sencillo lanzarse a la piscina y compartir con los demás lo que escribía porque sus textos son muy personales y a través de ellos uno/a puede conocer un poco más sobre sus sentimientos. Hay expresión y desahogo. Rabia y alegría. Amor y enojo. Miedo y esperanza.

"Escribo hace rato, pero no me atrevía a mostrarlo porque me daba mucho pudor. Estaba acostumbrada a ser siempre muy organizada con las cosas. El primer libro fue el resultado de mi tesis de magíster: estaba ultra editado y revisado. Siempre había trabajado de esa forma, muy segura de lo que publicaba por el proceso de revisión. En cambio, mostrar un poema era como tantear el terreno. Es muy personal, casi como desnudarse literariamente" expresó.

"ESCRIBO TAL CUAL VOY SINTIENDO"

En el caso de Viviana la escritura tiene un fin de desahogo. Ella lo asemeja con lo que pasa con los gatos cuando botan sus pelusas. Al escribir expulsa lo que tenía dentro y a la vez con las palabras que aparecen descubre como se siente frente a algo o alguien.

Los textos que comparte en su Instagram prácticamente no tienen edición. La letra viene a su cabeza y de inmediato comienza a escribir. No hay una revisión exhaustiva y muchos de los poemas que comparte en su perfil de Instagram están presentes en "Nosotras, las otras".

"Escribo tal cual voy sintiendo, tal y como va surgiendo y luego me alejo. Hay razones políticas y unas más de índole amorosa, y en realidad es eso, política y amor: ahí me muevo. Tiene mucha relación con lo que me pasa también. Todo lo que me provoca algo lo voy escribiendo", declaró.

Uno de los propósitos de la académica al escribir es salir del nicho o círculo de los y las intelectuales. Su poesía apunta a ser leída y comprendida por todas y todos quienes quieran hacerlo sin el requisito de contar con un bagaje cultural muy amplio o remitir a cierta línea de escritura.

Carente de la rigurosidad y estética de la poesía clásica, el libro de Viviana se mueve en la delgada línea entre lo narrativo y lo poético. Son los sentimientos los que dan forma a cada uno de los poemas que se hacen presentes en las páginas de "Nosotras, las otras", y las pausas y aceleraciones pueden leerse como si fuera uno el que está pronunciando esas palabras.

"La poesía es prosaica porque no me preocupo de la métrica ni de las rimas, sino que me preocupo del sentido de lo que quiero expresar más que de su forma estética. Es la no estética. Como salga el sentimiento, me quedó conforme con eso. Siento que el escrito o el poema viene a mi cabeza, saco el celular y lo escribo porque si no después se me va la letra y si no lo escribo, no va a volver", manifestó.

UN ESTALLIDO DE EMOCIONES

El pasado 18 de octubre algo cambió para siempre en Chile y en cada uno de nosotros/as. El malestar ciudadano expresado en múltiples demandas sociales explotó y la llama que se encendió se resiste a ser apagada sin cambios profundos.

Estos meses del denominado "estallido social" han provocado distintas emociones y sensaciones en quienes forman parte de nuestro país. Para Viviana este periodo ha sido muy intenso y sus procesos personales fueron cambiando de la mano con los hechos que se fueron desencadenando.

"Los primeros días estaba muy bloqueada, soy super buena para llorar y no lloraba ningún día porque estaba en casa de mis papás y me tocó asumir un rol más protector. Un día vi un video muy terrible que no quiero recordar y lloré mucho. Saqué toda la pena que había tenido trancada y ahí me puse a escribir. Después vino lo de Gustavo Gatica y me pegó mucho y escribí un poemita llorando mucho como cuando uno era niño y lloraba con el pecho. Como cuando uno se ahoga de llorar" recordó.

La profesora presentía que el descontento de gran parte de la población podía explotar y en sus viajes a Santiago le tocó ser testigo de situaciones que evidenciaban el colapso ético y humano del sistema de transporte público. Según Viviana "el estallido, en el fondo, es la consciencia colectiva que se despertó y que ya no aguantaba más de tantas cosas malas que hemos pasado".

En sus clases la docente enseña a l@s estudiantes a comprender los discursos que se manifiestan en la sociedad a través de la lectura y análisis de diferentes textos que explican la relación entre lenguaje, ideología (s) y medios de comunicación. Muchos de los textos que estudiaron en clases, según palabras de sus propios alumnos, cobraron más sentido que nunca con lo acontecido a partir del 18-O.

"Enseñar lo que más se pueda a los sujetos a que sean conscientes de su realidad y de sus privilegios, porque ir a la universidad igual es un privilegio, ser profesor también es un puesto de poder y más en una universidad porque estás formando futuros profesionales", señaló.

LA IGUALDAD NO SE FORMULA, SE EJERCE

Hay una frase destacada en la biografía de su perfil de Instagram (@laverdaderavivi) que resume, en parte, sus esfuerzos como profesora, escritora, mujer y feminista: "La igualdad no se formula, se ejerce".

En coherencia con ese propósito Viviana se lanzó a escribir, entre otras cosas, porque cree que las mujeres están en deuda en cuanto a ser publicadas y así lo confirman algunos estudios de la Red de Autoras Chilenas (AUCH!), organización de la que ella forma parte, que dan cuenta que no solo en los colegios se leen muchos más hombres, sino que también predomina el género de ficción escrito por autores.

"Estamos leyendo la ficción de los hombres, y la ficción es una fantasía, un invento acerca del mundo. Esa fantasía es la que se nos heredó y da cuenta como los hombres veían también a las mujeres. Una sabe que hay que separar la ficción de la realidad, pero tantas veces lo que aparece en ficción pasó en la realidad, por ejemplo, una estando en discusiones opinaba y un hombre te invalidaba por el solo hecho de ser mujer, después revisaba los libros o la información y estaba bien, y era información que también estaba escrita por hombres", declaró.

En la actualidad la comisión de Educación de la AUCH! está trabajando en un informe que pretende indagar en las mallas curriculares de algunas carreras universitarias y comparar la proporción de hombres y mujeres que se leen. La idea a futuro es ampliar esta investigación al resto de los países de América Latina para compartir saberes y comparar realidades.

La desigualdad de género no solo es pan de día a día en ámbitos como los salarios, las pensiones, el sistema de salud y un sinfín de otros aspectos, sino que también se ha hecho presente en la discusión legislativa de las últimas semanas.

"Hay una brecha demasiado grande todavía y estamos muy atrás aún. Por ejemplo, ¿Por qué tenemos que pedir paridad en el tema constituyente? Siendo que es evidente e igualmente tenemos que estar pidiendo permiso. Todavía las mujeres tenemos que estar pidiendo permiso para los espacios que se supone son de todos", expresó.

UN ESPACIO QUE FORTALECE EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Antes de ingresar a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a la carrera de Pedagogía en Castellano y Comunicación, ella quería ser matrona. Estudió un año Bachillerato en Ciencias en la Universidad de Valparaíso y después de esa experiencia decidió dedicarse a la docencia.

Pese a que en la enseñanza media siempre le llamó la atención el área científica, Viviana desde pequeña desarrolló una vocación pedagógica, quizás sin tenerlo del todo claro, pues enseñaba a sus hermanos, primos y compañeros de curso.

"Gracias a los profesores de la universidad descubrí mi vocación porque de verdad amo enseñar. Enseñó con todo lo que tengo. En cada instancia que puedo enseñar algo, lo hago", aseguró.

Otra característica que la escritora destaca de su paso por la PUCV tiene que ver con el fomento al pensamiento crítico y la argumentación. Para ella la exigencia de las y los docentes fue clave para poder desarrollar ideas sólidamente y con sustento teórico y práctico.

"Los profesores nos hacían preguntas en las pruebas o trabajos que, de cierta forma, te obligan a desarrollar el pensamiento. Con el paso de los años pude aprender temas más complejos como análisis del discurso: que nada era gratuito, que todo portaba ideología y que incluso la elección de una palabra por sobre otra responde a algo que estamos argumentando. Por eso también siempre me fui por la rama de análisis del discurso cuando hice mi tesis. Estudié argumentación, pero siempre ligados a cuestiones sociales porque es lo que me interesa", concluye.

Equipo Red Alumni PUCV