![]()
Con una invitación a mantener “despierta la atención sobre la centralidad insustituible de la persona humana y sobre la dignidad inalienable del trabajo”, inició su discurso el Papa León XIV en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, en una audiencia especial dedicada a la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano y a la Asociación de Mujeres en el Vaticano.
El Pontífice destacó durante su discurso el papel del trabajo como un instrumento que acrecienta la dignidad humana y contribuye “al progreso de la sociedad y a la construcción del bien común”, a la vez en que permite embellecer el mundo, establecer relaciones de cooperación y “construir juntos, en la escucha y en el diálogo, algo que nadie podría realizar por sí solo”.
“Mediante el trabajo contribuimos al progreso de la sociedad y a la construcción del bien común, ponemos a fruto las capacidades recibidas, mejoramos y embellecemos el mundo”, comentó el Papa.
El gran aporte de las mujeres
En su intervención, el Santo Padre se dirigió a las mujeres y exaltó su labor dentro del Vaticano: “La presencia de las mujeres constituye una riqueza que debe ser reconocida y valorada cada vez más. Ellas también aportan, además de una especial sensibilidad hacia las personas y las relaciones, el conjunto de los talentos humanos, profesionales e intelectuales propios de la experiencia y del pensamiento femenino”.
Del mismo modo, recodó que la Asociación de Mujeres en el Vaticano “puede contribuir a hacer crecer en nuestros ambientes el estilo de colaboración, de escucha recíproca, de atención a las situaciones de dificultad”, al poner al servicio de la Santa Sede su creatividad, competencias y capacidad de discernimiento.
Dos asociaciones, un solo ambiente
A pesar de tratarse de dos asociaciones distintas, el Obispo de Roma destacó la importancia de ambas al compartir un mismo espacio de trabajo, el Vaticano. “Mis Predecesores, en sus enseñanzas dedicadas a la naturaleza del trabajo en la Sede Apostólica, han puesto en el centro dos conceptos de fundamental valor: el de comunidad y el de unidad”, indicó.
El Santo Padre invitó a los presentes a apoyarse en el diálogo como “un camino maestro”, que permita actuar como un “instrumento principal de la convivencia entre las personas y vía ordinaria para afrontar los conflictos”.
Para culminar, el Papa León XIV enfatizó que la labor de ambas asociaciones debe orientarse a la construcción de una comunidad de trabajo “donde las personas no sean utilizadas ni postergadas, donde nos ayudemos mutuamente, se reconozca a cada uno su propio valor y su propia competencia”.
Por Ariana Pernía
Vatican News