
La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolló con éxito una nueva versión de su Escuela de Verano, iniciativa orientada a fortalecer la conciliación entre la vida laboral y familiar de su personal de Apoyo a la Academia, como también de profesores y profesoras, ofreciendo un espacio seguro, formativo y recreativo para hijos e hijas de la comunidad universitaria.
El programa se extendió por dos semanas y contó con la participación de más de 90 niños y niñas separados en dos grupos, con edades que fluctúan entre los 6 y 13 años, quienes accedieron a una programación que incluyó actividades deportivas, talleres formativos, piscina y espacios especialmente habilitados para la alimentación y el descanso. La ejecución fue posible gracias al trabajo conjunto de diversas direcciones universitarias, entre ellas, Personas, Deportes y Actividad Física, Infraestructura y Gestión de Campus.
Sofía Pizarro, trabajadora social de la Unidad de Beneficios a las Personas, valoró el impacto positivo de la iniciativa, destacando la confianza depositada por las familias y el compromiso institucional. “Los niños se mantuvieron participando semana a semana, con entusiasmo y motivación. Hubo resguardo, contención y un cuidado permanente durante todas las jornadas”, señaló, subrayando que este tipo de programas permiten acompañar a los funcionarios y funcionarias en el proceso de conciliación familiar.
Entre las actividades desarrolladas, se incluyeron talleres de gestión de residuos junto a una ingeniera ambiental, donde los niños reutilizaron envases para plantar suculentas y semillas, además de crear obsequios para sus padres y mensajes de concientización medioambiental, potenciando la creatividad y el aprendizaje sostenible.
Desde la experiencia de las familias, Paula Jaar, directora de Aseguramiento de la Calidad, destacó el valor del programa tanto para los niños como para los padres. “Mi hijo de nueve años conoció a otros niños, comprendió mejor mi trabajo en la Universidad y se sintió acompañado en un espacio especialmente pensado para ellos”, indicó.
Por su parte, el académico del Instituto de Física, Nicolás Tejos, enfatizó que la Escuela de Verano representa un beneficio concreto para la comunidad universitaria. “Los niños se divierten, aprenden y desarrollan autonomía. Es una instancia muy valiosa durante el período estival”, expresó.
La actividad finalizó con la presentación del mago Fran Leclerc en el gimnasio de Casa Central. En ese sentido, la Escuela de Verano PUCV se consolida así como una política institucional orientada al bienestar, la inclusión y el fortalecimiento del sentido de comunidad, reafirmando el compromiso de la Universidad con el desarrollo integral de las personas que forman parte de ella.
Por Juan Paulo Roldán
Dirección de Comunicación Estratégica