
Claudia Poblete, académica de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se ha transformado en una de las voces más influyentes del país respecto al lenguaje claro y la comunicación accesible. Con una trayectoria que cruza la lingüística, la filología y el derecho, ha consolidado un sello que impacta en el mundo legislativo, judicial y académico.
“Mi trabajo siempre ha estado en la intersección entre la lingüística y el derecho”, explica la Doctora en Filología Española por la Universidad Autónoma de Barcelona, quien destaca por su interés en comprender cómo el lenguaje claro puede mejorar la vida de las personas.
Este lenguaje, definido por la Red de Lenguaje Claro Chile como un estilo de redacción simple y eficiente, ayuda a las personas entender con facilidad lo escrito y a comprender la información para tomar decisiones. Esta área, que hace 20 años, era prácticamente desconocida en el país, hoy está presente incluso en el Senado a través de la Guía de Lenguaje Claro para el Ámbito Legislativo, donde la académica colaboró en la fase inicial del proyecto.
“Es un primer y fundamental paso para motivar al ámbito legislativo a trabajar con redacción clara en sus leyes”, sostiene la lingüista, cuyo rol consistió en orientar el diseño inicial de los lineamientos.
Esa misma convicción se refleja en su labor académica. Es parte del Núcleo de Lenguaje Claro y Derecho de la PUCV y lidera, además, un proyecto pionero en el país: ScribeClaroPUCV, un asistente de inteligencia artificial basado en principios de claridad lingüística. Esta herramienta, desarrollada en el marco de un proyecto de la Vicerrectoría Académica de la universidad, permite evaluar textos jurídicos y ofrecer retroalimentación orientada a mejorar su claridad.
“El propósito es que ayude a mejorar lo que se escribe. Ha tenido muy buena recepción, porque orienta hacia una escritura más clara y accesible”, explica sobre la herramienta que ya es utilizada por estudiantes e instituciones públicas.
De esta forma, su trabajo trasciende más allá de lo académico, definiéndose como un compromiso con la ciudadanía. Esto debido a que el lenguaje claro, según indica, se vincula con el derecho a comprender, derecho emergente y presente en la discusión internacional acerca de los derechos humanos.
“No se trata de que las personas no entiendan porque tengan un problema, muchas veces no entienden porque el documento no es claro”, afirma, enfatizando en que este lenguaje busca mejorar el bienestar cotidiano, para todos y especialmente para quienes enfrentan barreras cognitivas o comunicacionales.
Con una agenda activa que incluye investigación, docencia, capacitación, participación en congresos y acompañamiento a instituciones públicas, la académica proyecta seguir fortaleciendo el campo del lenguaje claro en Chile. “Es un tema de vida”, afirma, convencida de que impulsar el derecho a comprender es contribuir a una sociedad más justa, informada y accesible.
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