
El Instituto de Historia inició una nueva etapa institucional tras la reciente elección del profesor David Aceituno como su director. Doctor en Historia Contemporánea y de América Latina por la Universidad de Salamanca y Doctor en Investigación en Didáctica de las Ciencias Sociales por la Universidad de Valladolid, asume la conducción de la Unidad Académica en un escenario desafiante para el área de las humanidades, pero con la firme convicción de que el conocimiento histórico cumple un papel fundamental en la sociedad contemporánea.
El académico, que el año 2000 se tituló como Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales en nuestra casa de estudios, indicó que "asumo este cargo con profunda gratitud hacia quienes me formaron aquí, en este mismo Instituto donde estudié y crecí como académico. Estoy convencido de que el mejor liderazgo es aquel que cuida lo construido y abre espacios para seguir creciendo juntos".
En un contexto global caracterizado por vertiginosas transformaciones sociales y culturales, el académico destacó que las disciplinas humanistas tienen una contribución insustituible que entregar: "Vivimos un momento crítico para las humanidades, confrontados con un mundo que cambia vertiginosamente, y creo que es precisamente en este tipo de coyunturas donde el pensamiento histórico y la mirada profunda y reflexiva que nos da nuestra disciplina tienen más que aportar".
Reconocimiento internacional y solidez disciplinar
La nueva dirección encuentra al Instituto de Historia en una posición de destacada consolidación académica. Según las últimas mediciones del ranking internacional QS, la unidad se sitúa en el undécimo puesto dentro de América Latina y se consolida como uno de los centros de formación e investigación histórica más importantes de Chile.
Este presente se sustenta en una producción científica respaldada por proyectos de alcance nacional e internacional, junto con una oferta académica que ha ampliado sus programas de posgrado y formación continua. A la par de su tradición en la historiografía clásica, la Unidad Académica ha integrado nuevas líneas de indagación como las humanidades digitales, la historia ambiental, los estudios de género y la historia pública, además de mantener un estrecho vínculo con el sistema educativo escolar.
Los tres ejes del programa 2026–2029
El plan académico propuesto para los próximos cuatro años estructura sus prioridades en tres áreas estratégicas principales. La primera de ellas es “Calidad formativa e innovación docente”, donde se dará cumplimiento riguroso a los planes de mejora derivados de los procesos de acreditación en pregrado y posgrado. Asimismo, se implementarán nuevas ofertas académicas, como el Magíster en Didáctica de la Historia y la Ciudadanía, orientado a responder a las necesidades reales de los profesores en el sistema escolar.
Asimismo, se buscará la “Consolidación de la investigación”, potenciando la tradición investigativa, articulándola con campos emergentes como el patrimonio y la historia pública. Este enfoque busca abrir nuevas perspectivas profesionales e interdisciplinarias para las y los graduados en Historia.
Finalmente, con “Vinculación, internacionalización y comunidad” se fortalecerá la vida comunitaria entre académicos, funcionarios y estudiantes, se revitalizarán las redes internacionales con estrategias activas y se coordinará la conmemoración especial por el 75° aniversario del Instituto de Historia.
"Queremos seguir construyendo a partir de lo avanzado, en colaboración, valorando las habilidades de cada uno, sabiendo que tenemos estudiantes de excelencia, profesores de reconocido prestigio y una comunidad que es el corazón de un Instituto que seguirá siendo el mejor lugar para formarse en Historia en Chile", concluyó Aceituno.
Por Juan Pablo Guerra
Dirección de Comunicación Estratégica