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Concluye curso de perspectiva de género con propuestas para fortalecer su incorporación en gestión administrativa

Miércoles 9 de septiembre de 2026

Fortalecer la incorporación de la perspectiva de género en los espacios de gestión a partir de la revisión de las propias prácticas y el diseño de acciones aplicables a las unidades, fue uno de los ejes de la segunda versión del curso “Introducción a la perspectiva de género”, dirigido a personas que ejercen cargos de dirección y jefaturas.

El curso se enmarca en el trabajo impulsado por la Dirección de Equidad de Género en el marco de la implementación de la Política de Equidad de Género y su Plan de Acción, orientado a avanzar en la institucionalización de esta perspectiva y en la consolidación de una cultura de equidad que garantice igualdad de trato y oportunidades. En este contexto, la capacitación de quienes ejercen funciones de dirección busca que esta mirada pueda incorporarse también en las planificaciones, decisiones, procedimientos y prácticas que se desarrollan al interior de las unidades. Concluyeron este proceso formativo 23 personas.

Para la directora de Equidad de Género, Yesika Herrera, uno de los desafíos es que estos procesos formativos tengan continuidad en el trabajo que posteriormente realizan las unidades y sus equipos. “Lo que tenemos que lograr es que estos aprendizajes se vayan instalando en las distintas unidades y en el quehacer de la Universidad, porque también tienen que ver con la forma en que nos relacionamos. Focalizamos el 2026 con la formación en este grupo, precisamente para que lo aprendido se proyecte en cada equipo, creando redes de colaboración que permitan que estos aprendizajes se expandan y transformen nuestra convivencia diaria”, indicó.

El curso, impartido por María Soledad Ascencio, estuvo orientado a revisar las prácticas de trabajo desde una perspectiva de género, identificando situaciones y dinámicas que pueden generar desigualdades por razones de género. A través de tres módulos se abordaron conceptos vinculados a la perspectiva de género, su relación con los derechos humanos y la identificación de brechas en los propios entornos laborales.

Esta revisión permitió también poner atención en situaciones que pueden encontrarse normalizadas dentro de los espacios de trabajo y que no siempre son reconocidas como fuentes de desigualdad, generando nuevas preguntas sobre la forma en que se organizan las relaciones, procedimientos y decisiones.

“La invitación ahora es pensar cómo, desde el propio espacio laboral, desde mi unidad, desde las tareas que me corresponden hacer y desde mi cargo, incorporar la perspectiva de género en algún ámbito que sea relevante desde el punto de vista de la equidad de género”, explicó María Soledad Ascencio.

Entre los temas abordados, destacaron el uso de lenguaje inclusivo en documentos, correos y materiales de difusión; la revisión de instrumentos y procedimientos; la incorporación de criterios de género en distintos ámbitos de trabajo; y propuestas vinculadas con la participación, visibilización y liderazgo de las mujeres.

Como parte del trabajo grupal, las y los participantes llevaron lo aprendido a situaciones de sus propios espacios laborales. Se abordaron temas como los sesgos que pueden aparecer en reuniones y espacios de trabajo, la participación y confianza para expresar opiniones, las relaciones de poder, el buen trato y la distribución de tareas de manera más equitativa.

También se trabajó en torno a la corresponsabilidad y los cuidados, especialmente en cómo visibilizar las responsabilidades de cuidado de hombres y mujeres, revisar el acceso a permisos, y medidas de flexibilidad y contar con información que permita conocer su utilización. A ello se sumaron propuestas para fortalecer la comunicación sobre los programas existentes y sensibilizar a los equipos en torno a la corresponsabilidad.

Ana María Guajardo, jefa de Bienestar Estudiantil de la Dirección de Asuntos Estudiantiles, valoró la posibilidad de revisar las prácticas desde distintas miradas. “En esta instancia uno puede detenerse un momento y analizar las prácticas que tiene habitualmente, ya sea en la propia área en que trabaja como visualizando también las otras direcciones. Creo que es muy enriquecedor, porque una misma situación puede tener puntos de vista que son muy distintos”, explicó.

Sobre cómo proyectar estos aprendizajes, señaló que las ideas trabajadas pueden incorporarse en las reuniones y conversaciones con los equipos, especialmente desde los roles de liderazgo, permitiendo mantener esta reflexión presente en el trabajo de las unidades.

Como parte de la continuidad de este proceso formativo, la Dirección de Equidad de Género proyecta una tercera versión del curso para seguir ampliando su alcance. El compromiso planteado para 2026 es que el 90% de las personas que ejercen cargos directivos y de supervisión en el nivel central hayan cursado esta formación. De esta manera, la formación sigue ampliándose como parte del proceso de implementación de la Política de Equidad de Género en la Universidad.

Por Yaznarie López

Dirección de Equidad de Género

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