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Investigador Dr. Francisco Fonturbel se integró al equipo académico del Instituto de Biología PUCV

19.03.19

El Instituto de Biología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, ha incorporado recientemente a su equipo académico, al Licenciado en Ciencias Biológicas, magíster en Ciencias de la Producción, Gestión y Conservación de Recursos Naturales y PHD en ecología y biología evolutiva, Dr. Francisco Fonturbel.

La carrera académica del Dr. Fonturbel se inició en la Universidad de San Andrés en Bolivia, donde cursó sus estudios de pregrado. Luego, llegó a nuestro país, específicamente a la ciudad de Osorno, para trabajar con el Dr. Jaime Jiménez, en sus investigaciones sobre el Monito del Monte (pequeño marsupial arbóreo), especie que habita en los bosques del sur de Chile y Argentina. En la actualidad, es parte del equipo de profesores investigadores del Instituto de Biología de la PUCV.

Instalado en Osorno, decidió realizar sus estudios de magíster en la Universidad de Los Lagos. En esta época declara haber sido pionero en realizar telemetría para la especie en estudio, generando conocimiento sobre su conducta y movimientos al interior del bosque, lo que le valió la realizacuipon de diversas publicaciones indexadas. Posteriormente, se trasladó a Santiago, para estudiar un doctorado en la Universidad de Chile, motivado por las investigaciones del Dr. Rodrigo Medel, quien destaca por sus estudios sobre las interacciones planta-animal, particularmente con plantas parasitas.

Para contarnos sobre su llegada a Chile, su trayectoria como investigador, sus publicaciones y proyectos, entre otros, el Dr. Fonturbel nos recibió en el Instituto de Biología de la sede Curauma PUCV, donde nos dio esta completa entrevista.

¿Cómo se inicia su carrera como investigador?

Mis intereses siempre han estado vinculados a la biología, más específicamente a la parte ambiental, es por este motivo que el año 1998 decidí estudiar Biología en la Universidad Mayor de San Andrés en Bolivia. Posterior a eso, hice un magíster en Ingeniería Ambiental y me dediqué a trabajar durante un tiempo.

¿Por qué motivo decidió venir a vivir a Chile?

Por conexiones y debido a que quería volver, en alguna medida, a la investigación y al encontrarme trabajando era muy difícil hacerlo. De esta manera, gracias a la invitación del Dr. Jaime Jiménez de la Universidad de los Lagos, quién está actualmente en Estados Unidos, partí a Chile para hacer el magíster en Ciencias de la Universidad de los Lagos, para luego realizar el doctorado en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile.

¿Qué nos podría contar de su experiencia estudiando postgrados en Chile?

La verdad que la inspiración la encontré junto al profesor Jaime Jiménez, quién a muy temprana edad comenzó a estudiar sobre el Monito del Monte, un pequeño marsupial endémico de los bosques templados húmedos chilenos. Por lo que un día en su oficina me propuso trabajar con este animal, a lo que yo accedí con un poco de resquemor, ya que prefería trabajar con animales más grandes como los zorros o los pumas, que son más fáciles de estudiar. Sin embargo, al empezar a estudiarlo me fascinó, convirtiéndose en el eje central de mi tesis de magíster.

Para el doctorado, me fui a trabajar a la Universidad de Chile junto al Dr. Rodrigo Medel. Ahí ya no quería focalizarme exclusivamente en el monito, por lo que en esta etapa investigué acerca de las interacciones que éste producía con su entorno. Así, nos dimos cuenta que es un dispersor muy importante de la planta parásita Quintral que crece en troncos, ramas de árboles y arbustos del bosque valdiviano. En este sentido, comencé a trabajar en una relación muy específica: la interacción Monito del Monte-Quintral, cuyos estudios eran bastante escasos. Después del doctorado me fui a hacer una pasantía a España con el Dr. Pedro Jordano.

¿Cómo fue el proceso de pasantía en España?

Mi pasantía fue en la Estación Biológica de Doñana en Sevilla, Centro de investigación que me acogió alrededor de seis meses y que me dio la oportunidad de mostrar a Pedro Jordano, toda la información recabada acerca del Monito del Monte. Entre ellas, estaban las grabaciones realizadas a sus hábitos nocturnos, grabaciones que también se realizaron a los picaflores durante el día.

Gracias a esto, surgió la idea de usar esos datos para transformar la tesis del Monito del Monte-Quintral a un sistema de dispersión y polinización en Quintral, comparando el efecto que tiene el reemplazo del bosque nativo con los eucaliptus. De ahí salieron varios trabajos interesantes, por lo que continué con un postdoctorado también de la Universidad de Chile, esta vez estudiando la parte genética de la planta.

¿Cómo se incorpora al equipo académico del Instituto de Biología PUCV?

Luego de haber finalizado el postdoctorado, durante el año 2016 salió la oportunidad de postular al cargo de investigador asociado, concurso auspiciado por la Dirección de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados, esto con el fin de captar gente de alta productividad en cuanto a investigación. Postulé y quedé seleccionado.

¿Cómo se ha sentido trabajando en la PUCV?

Sinceramente el ambiente que rodea a la PUCV es muy relajado y libre de tensiones. Aquí se puede investigar sin miramientos, en otras universidades existe mucho el tema del roce entre colegas, lo que tiene que ver un poco con el ego de cada uno. Sin embargo, aquí eso casi no existe.

¿En qué etapa está actualmente?

Acabo de integrarme a la planta como profesor asociado por invitación de la Dirección del Instituto de Biología. Recientemente, me adjudiqué un FONDECYT de Iniciación, por lo que ahora estoy estudiando la parte genética del Quintral y la ocurrencia del Monito del Monte, pero a una escala regional. Es decir, estoy estudiando un rango de 450 kilómetros norte-sur, lo que equivale más o menos, si fuéramos en línea recta, desde el Biobío hasta el sur de Puerto Montt. Con esta escala estamos cubriendo un 80% del rango de distribución del Monito. Además, estamos comparando sitios de bosque nativo maduro que no han sido perturbados hace más de cien años, y que recientemente han tenido intervención por parte de las industrias forestales.

¿Cuáles son los resultados de investigación que más le han llamado la atención?

Lo más interesante, a mi parecer, ha sido encontrar a simple vista un efecto ecológico positivo en los lugares perturbados ya que se ven más quintrales y más monitos. Sin embargo, al profundizar los estudios, el resultado es completamente opuesto, donde los sitios perturbados han perdido diversidad genética, encontrándose en una peor condición corporal. 

¿Cómo podría explicarse eso?

Por cambios en las condiciones del ecosistema, por ejemplo, si tú cortas los árboles más grandes de un bosque, permites que, entre más luz, lo que hace proliferar otro tipo de plantas. Estas especies, usualmente, tienen muchas flores y frutos, lo que trae consigo picaflores, monitos y otros animales. Pero que haya una mayor cantidad de elementos, no quiere decir que estén mejor, ya que al haber mucho recurso junto, los polinizadores comen ahí mismo y no mueven el polen a otras poblaciones.

¿Cuál es el impacto de este tipo de industrias en el ecosistema?

Te doy un ejemplo, en la costa de Osorno, en Catrihue. Allí, teníamos puesto unas cámaras para ver al Monito interactuando con su ecosistema, y el día que las fuimos a sacar había una retroexcavadora abriendo un camino por la mitad del bosque. En este caso, la intervención de la máquina cambia la conectividad para las especies, separando ambientes.

¿Qué proceso se está dando en el sur, falta regulación?

Falta regulación, ya que, si bien existe una ley de bosque nativo, el tema de la propiedad privada genera problemas graves, debido a que, si un particular decide terminar con un bosque que está en su predio, lo puede hacer.

¿Cuáles son tus proyecciones a futuro?

Continuar con la línea de este proyecto, y armar un protocolo rápido de evaluación del estado de los ecosistemas en base a los análisis genéticos del Quintral, y monitoreo con cámara trampa.

¿Eso es parte del FONDECYT?

Si, además como el FONDECYT termina en octubre del 2019, no considera lo que es la polinización en sí, por ello, actualmente me encuentro trabajando en sus interacciones. El año pasado se creó la Red Chilena de Polinización, de la cual soy parte de la directiva. La organización se creó como una organización sin fines de lucro por gente de la academia y del sector productivo, para dar respuesta a la crisis mundial de polinización y de la cual Chile no es ajeno.

De esta manera, nos encontramos investigando varias áreas de estudio, la de ciencia básica que busca generar información nueva, la de ciencia aplicada y producción sostenible que está más orientada al tema de la agronomía y la producción, y la de sanidad animal cuyo foco principal son los problemas de salud que están afectando a las abejas. En estos momentos la red está trabajando con la invasión del abejorro europeo, el cual fue introducido al país para polinizar cultivos, pero escapó e invadió a todo el país, llegando hasta Argentina y actualmente está empezando a invadir Perú y Bolivia.

¿Te gustaría destacar algo más?

Solo quisiera agradecer el apoyo brindado por parte de la PUCV, especialmente, de la Dirección de Investigación y de la Directora del Instituto de Biología, la Dra. Vitalia, quienes me han ayudado a darle continuidad a mi carrera como investigador.

 Por Marcelo Vásquez, Periodista VRIEA