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Nicolás Abarca, Alumni Derecho PUCV

Vocación de servicio público y libre competencia con sello PUCV

13.01.2026

El prestigio académico, el rigor formativo y la posibilidad de estudiar en regiones fueron factores decisivos para que Nicolás Abarca eligiera la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Proveniente del Colegio Rubén Castro de nuestra universidad y oriundo de Viña del Mar, tenía claro que quería formarse en una universidad exigente, pero también diversa, donde pudiera convivir con estudiantes de distintos lugares de Chile. Para él, esa diversidad era —y sigue siendo— un valor fundamental en la formación profesional y humana.

Si bien al ingresar a la carrera no tenía una vocación técnica completamente definida, sí existía en él una inquietud profunda por lo público y lo social. Su interés era amplio: contribuir desde el derecho al bienestar del país, entendiendo la profesión como una herramienta al servicio de la comunidad. En ese sentido, sentía que la PUCV ofrecía una formación sólida y coherente con esa aspiración, algo que se fue reforzando a lo largo de toda su etapa universitaria.

“La vocación de servicio público estuvo presente durante toda la carrera”, recuerda. Los profesores incentivaban permanentemente el rol público del abogado, el impacto social de su quehacer y la responsabilidad que conlleva el ejercicio de la profesión. Esa idea fue recogida tanto por él como por muchos de sus compañeros, generando una comunidad universitaria muy marcada por el interés en contribuir socialmente y no solo en defender intereses particulares.

Al egresar, ese compromiso se tradujo rápidamente en decisiones concretas. Su primer paso profesional fue postular a un servicio público, incorporándose al Hospital Barros Luco. Allí pudo aportar desde el derecho a un hospital base que entrega atención de salud a una parte importante de la población de Santiago, materializando lo que en ese momento era su vocación de servicio público.

Un hito clave en su trayectoria fue posteriormente su ingreso a la Fiscalía Nacional Económica (FNE), una institución caracterizada por sus altos estándares técnicos y profesionales. El desafío fue intenso desde el inicio: debió capacitarse de manera constante, no solo en derecho, sino también en otras áreas. Realizó diversos diplomados en contratación pública, economía digital y materias afines, lo que le permitió consolidar una base de conocimientos sólida para enfrentar los desafíos cotidianos del trabajo en libre competencia.

Con el tiempo, comenzó a involucrarse en casos vinculados a economía digital, lo que despertó en él la necesidad de conocer enfoques más avanzados y comparados. Fue así como decidió estudiar en el extranjero. Eligió King’s College London para cursar un LLM en Competition Law, atraído tanto por su prestigio en libre competencia como por la diversidad de su comunidad estudiantil. “. “Era muy parecido a la PUCV: una institución que colocaba al centro su diversidad, esta vez con estudiantes de todo el mundo, y la vez con un alto nivel académico”, señala.

La experiencia en Londres —que se extendió por cerca de once meses y medio— fue, en sus palabras, “única en la vida”. Uno de los mayores desafíos fue debatir y aprender en un idioma que no era el propio, algo para lo cual se había preparado desde la universidad y luego con una tutora privada mientras ya trabajaba, siguiendo consejos que había recibido en la PUCV, como los del profesor Rodrigo Bermúdez, quien siempre le recalcó la importancia del inglés. El método de estudio, exigente y cotidiano, le resultó familiar, muy similar al que había vivido durante sus años como estudiante en Valparaíso.

Para poder cursar el LLM debió renunciar a la Fiscalía, debido a los requerimientos administrativos de la institución. Sin embargo, el buen desempeño que había demostrado hizo que, cuando aún le restaban tres meses para terminar sus estudios en Inglaterra, lo contactaran para reincorporarse a la FNE.

Hoy, Nicolás Abarca se desempeña como abogado senior en la Fiscalía Nacional Económica, en la División Antimonopolios. Su rol es intermedio entre el desarrollo de investigaciones y la supervisión de las mismas, velando por el correcto avance del trabajo de los distintos abogados de la fiscalía. Como persecutores de ilícitos contra la libre competencia, su labor consiste en investigar posibles infracciones que afecten el funcionamiento adecuado de los mercados.

Al mirar hacia atrás, su paso por la Escuela de Derecho PUCV no solo fue determinante en lo profesional, sino también en lo personal. “No solo me formé como abogado, también construí vínculos que mantengo hasta hoy”, comenta. En la universidad conoció a su esposa y a dos de sus grandes amigos, personas fundamentales en su vida. Destaca el carácter humano y comunitario de la experiencia universitaria, donde se generaban lazos profundos y duraderos.

Entre los profesores que marcaron su formación, menciona especialmente a la profesora Claudia Mejías, quien fue su docente durante cuatro años en Derecho Civil y dirigió su tesis de pregrado. Para Nicolás, fue un apoyo académico clave, una profesora accesible con quien podía conversar transversalmente sobre distintas materias, apoyo que se ha mantenido hasta el día de hoy, patrocinando sus exitosas postulaciones a King’s College y a Becas Chile.

Otro momento que dejó una huella profunda en su etapa universitaria fue el terremoto de 2010. A partir de esa experiencia, decidió participar activamente en voluntariados, realizando tres viajes al sur para colaborar en la construcción de viviendas. Cuando informaba a sus profesores sobre estas ausencias, recibió siempre un respaldo total. “Todos me decían que eso era lo importante”, recuerda, como una muestra concreta de la preocupación de la Escuela por el desarrollo integral de sus estudiantes y no solo por el rendimiento académico.

Como mensaje para las y los futuros abogados de la PUCV, Nicolás los invita a valorar la exigencia académica de la Escuela. Aunque desafiante, afirma que el rigor formativo permite desarrollar disciplina, pensamiento crítico y autonomía intelectual, habilidades esenciales para cualquier trayectoria profesional. Asimismo, los insta a mantener la curiosidad intelectual y el sentido público del derecho una vez que egresen, destacando que el carácter social es una de las mayores fortalezas de la PUCV.

Finalmente, reconoce el rol fundamental del apoyo familiar en su camino. Siendo de Viña del Mar, el respaldo constante de sus padres y su hermana fue clave para sacar adelante cada etapa, en un proceso exigente donde —como él mismo señala— “uno siempre está corriendo”.

Facultad y Escuela de Derecho PUCV