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Pablo Pineda Rojas, Alumni Derecho PUCV

“En lo penal, uno puede generar grandes cambios en la vida de la gente”

15.05.2026

Desde sus primeros años escolares en la Alianza Francesa, las humanidades despertaron el interés de este ex alumno de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Aunque evaluó alternativas como Historia o Ciencias Políticas, finalmente encontró en el derecho una manera de comprender cómo funcionan las instituciones y los sistemas que estructuran la vida en sociedad. 

Así, en 2012 ingresó a estudiar Derecho en la PUCV, iniciando un camino académico y profesional en la misma Escuela donde su padre, Rodrigo Pineda, es profesor de Derecho Constitucional. Esta ruta hoy lo tiene realizando un doctorado en criminología y políticas sociales en el Reino Unido.

Durante sus primeros años en la carrera, imaginó un futuro ligado a la judicatura. Sin embargo, con el paso del tiempo fue replanteándose esa idea. “Me fui dando cuenta de que la complejidad de tomar decisiones tan importantes no me acomodaba tanto, sobre todo en el ámbito penal, donde uno debe lidiar con decisiones relacionadas con la privación de libertad de otras personas”, recuerda.

A pesar de alejarse de la idea de convertirse en juez, el derecho penal siguió captando profundamente su atención. Lo que más le interesaba era el contacto humano y la posibilidad de acompañar a las personas en momentos especialmente difíciles de sus vidas. “En lo penal uno puede generar grandes cambios en la vida de la gente”, explica.

En paralelo, también comenzó a descubrir una fuerte vocación académica. Su interés por entender los fenómenos sociales y profundizar constantemente en nuevas lecturas y estudios lo llevó a acercarse al mundo de la sociología criminal y la criminología, áreas que en Chile aún se encuentran en expansión, pero que poseen una larga tradición en países anglosajones.

Egresó de Derecho PUCV en 2016 y juró como abogado en mayo de 2019. Durante ese periodo desarrolló múltiples actividades académicas y profesionales. Participó en el programa de preparación para el examen de licenciatura como interrogador en la Escuela de Derecho y cursó el Magíster en Derecho Penal y Ciencias Penales de la PUCV, área en la que además había sido ayudante.

Su experiencia práctica comenzó en la Defensoría Penal Pública, institución donde realizó su práctica profesional y posteriormente efectuó reemplazos de defensores públicos en la región entre 2019 y 2021. Paralelamente, comenzó a ejercer litigación privada, compatibilizando distintas áreas de trabajo.

El año 2021 marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Ingresó a la Oficina de Atención a Víctimas de la Municipalidad de Las Condes, una de las más grandes y especializadas del país, desempeñándose inicialmente como abogado y posteriormente como Coordinador Legal del área hasta 2023. Esta experiencia fortaleció aún más su interés por el trabajo directo con personas y por las problemáticas vinculadas al sistema penal.

La docencia también se transformó en una dimensión importante de su carrera. Desde 2019 participó como ayudante en distintas cátedras de la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar y, en 2020, comenzó a impartir clases de Derecho Procesal Penal en esa misma casa de estudios. Más adelante, en 2022, se integró además a la Universidad Mayor en Santiago como docente de la misma área.

El interés por la criminología y las políticas públicas terminó consolidándose en 2023, cuando postuló al Doctorado en Social Policy de la Universidad de York, en el Reino Unido. Gracias a su destacada trayectoria académica obtuvo la beca ANID para estudios de doctorado en el extranjero y comenzó el programa en octubre de ese mismo año.

Primero viajó solo y posteriormente se reunieron con él su esposa, Catalina Nash, también abogada formada en la Escuela de Derecho PUCV, y su hijo Franco, nacido en abril de 2024.

Actualmente se encuentra desarrollando su investigación doctoral y trabajando activamente en el ámbito académico. Participa en un equipo Fondecyt de iniciación junto a académicas de la Universidad Andrés Bello y de la Universidad de Valparaíso, además de desempeñarse como graduate teaching assistant en la Universidad de York, apoyando cursos de pregrado.

Respecto de su experiencia viviendo en Inglaterra, reconoce que el idioma ha sido uno de los grandes desafíos y aprendizajes del proceso. Aunque había estudiado inglés desde pequeño y perfeccionó mucho de manera autodidacta gracias a su afición por el cine, enfrentarse a los distintos acentos británicos fue un reto importante. “Pensé que sabía mucho inglés, pero acá me di cuenta de que me alcanzaba para conversaciones básicas. En Reino Unido cada ciudad tiene su propio acento”, comenta. Sin embargo, destaca que la inmersión diaria le ha permitido desenvolverse actualmente haciendo clases, investigando y trabajando completamente en inglés.

Sobre su paso por la Escuela de Derecho PUCV, guarda recuerdos especialmente positivos. “Lo pasé súper bien”, afirma. Destaca la calidad de la formación académica, la exigencia de la malla curricular, el nivel de los profesores y también la intensa vida universitaria que desarrolló en paralelo a los estudios.

Durante esos años participó activamente en distintas instancias estudiantiles, integró el Centro de Estudiantes de Derecho, formó parte de la selección de fútbol de la Escuela y practicó tenis representando a la Facultad. “Siempre estaba muy ocupado”, recuerda.

Más allá de lo académico, uno de los aspectos más significativos que le dejó la universidad fue el grupo de amistades que construyó durante esos años y que conserva hasta hoy. “Tratamos de juntarnos al menos una vez al año, compramos un cordero y hacemos un asado”, comenta.

Si bien reconoce que la Escuela exige un alto nivel de compromiso y enfrenta a los estudiantes a momentos de estrés y dificultad, valora profundamente el carácter formativo de esa experiencia. “La exigencia forma carácter y entrega una estructura muy sólida para enfrentar problemas profesionales. La profundidad del análisis que inculcan algunos profesores genera un razonamiento muy potente”, señala.

Entre los académicos que marcaron especialmente su formación menciona a Laura Mayer, Jaime Vera, Luis Rodríguez y, con especial cariño, al profesor Guillermo Oliver, quien fue su docente en distintos cursos, director de tesis y una figura clave en su desarrollo académico y profesional. “Recurrí mucho a él por consejo profesional y me apoyó en todas mis postulaciones a becas”, destaca.

Finalmente, al entregar un mensaje a quienes actualmente estudian Derecho en la PUCV o aspiran a hacerlo, enfatiza la importancia de perseverar y disfrutar el proceso universitario. “La Escuela es exigente, pero con esfuerzo y apoyándose en amigos y profesores se logra sacar adelante. Vale la pena, porque el abogado PUCV es muy valorado por su profesionalismo y por la metodología con la que enfrenta los problemas jurídicos”, asegura.

“Van a ver los frutos del esfuerzo hecho en la carrera. Y también les diría que disfruten el proceso, porque es una etapa que no vuelve”, concluye.

Facultad y Escuela de Derecho PUCV