
“Diodog”, el perro robótico de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, fue el responsable de dar la bienvenida a las y los nuevos estudiantes que a partir de hoy comienzan a experimentar una de las etapas más importantes de sus vidas, como es la universitaria.
Fue, sin lugar a duda, uno de los principales focos de atención durante la primera jornada de Experiencia Matrículas que la Universidad realiza presencialmente en Casa Central, hasta el próximo jueves 22 de enero.
En la oportunidad, “Diodog” presentó a las y los asistentes una selección de sus principales gracias y funciones, como caminar hacia adelante y para atrás, pararse en dos patas, correr, saludar, hacer la forma de corazón con las patas, entre otras. Guillermo Cid, académico de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, explicó que “tiene la capacidad de detectar obstáculos mediante un sensor y la posibilidad de hacer diferentes movimientos predeterminados”.
A través de este robot, cuyo nombre viene de una conjunción entre el componente electrónico “diodo” y perro en inglés, “dog”, se busca acercar a los más jóvenes a la robótica. “Muchas veces se piensa que éste es un tema que está muy alejado, pero hoy el desarrollo de la robótica en Chile está creciendo. En la actualidad existen muchas posibilidades de desarrollar robots con sensores a bajo costo y con el uso de impresoras 3D para elaborar, por ejemplo, el chasis. La inteligencia artificial y la robótica van de la mano, y en la Escuela de Ingeniería Eléctrica trabajamos en ello, principalmente desarrollando algoritmos de IA para que el robot funcione de manera más correcta”.
“Recibir a los nuevos alumnos con ‘Diodog’ es muy significativo, ya que así pueden saben que en la PUCV hay calidad, hay desarrollo y hay robótica”, concluyó el profesor.
Asistentes analizan su potencial
No solo los nuevos estudiantes matriculados, sino que también sus familias, en especial las y los más pequeños, disfrutaron y celebraron cada uno de los llamativos movimientos de “Diodog” y analizaron sus potencialidades para áreas productivas y de servicios.
El ahora alumno de Ingeniería Informática Gabriel Cabrera precisó que “es muy interesante el perro por el uso que se le puede dar para las distintas carreras. Es posible utilizarlo para el mapeo de zonas, para la minería y labores peligrosas que ponen en riego la integridad de las personas. Son muchos los usos que se le pueden dar”.
Gonzalo Araya, padre de uno de los nuevos alumnos, indicó que “ésta es una muy buena instancia para que la Universidad desarrolle este tipo de proyectos, que pueden ser muy provechosos y abrir nuevos campos de investigación en el país. Las máquinas deben cumplir con los requerimientos de muchas disciplinas, que van desde la agricultura, el comercio y la diversión, hasta la relación con un perro de verdad”.
Finalmente, Katherine Valdivia concluyó que ésta “es una muy buena iniciativa, pues permite mostrar que la Institución se desarrolla en un ámbito tecnológico e innovador”.
Por Juan Pablo Guerra
Dirección de Comunicación Estratégica