Instituto de Historia organizó las XXV Jornadas de Estudios Migratorios de Chile

La actividad organizada por el profesor Baldomero Estrada tuvo como propósito generar un espacio de discusión académica interdisciplinaria en torno al estudio de los movimientos migratorios en nuestro país.

11.11.2018

“Nuestra unidad académica celebra las XXV Jornadas de Estudios Migratorios de Chile. Las quince ponencias de esta versión son presentadas por académicos e investigadores de diversas universidades del país. Destaco el trabajo del organizador de esta actividad, el profesor Baldomero Estrada, que se ha convertido en un referente en la investigación sobre Historia Urbana e Historia de las Migraciones, con especial foco en la ciudad de Valparaíso”, señaló el doctor Ricardo Iglesias, director del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

“Los chinos en Antofagasta. Una inmigración desconocida” se tituló la conferencia inaugural del doctor José Antonio González, académico de la Universidad Católica del Norte.

“La inmigración china en el desierto de Atacama se confunde con el traslado interregional de la presencia china en suelo de Tarapacá, los denominado coolies. Sin embargo, en esta investigación nos interesa rastrear su aparición entre la agonía del Imperio bajo la dinastía Qing, liderada por el emperador Puyi, y el nacimiento de la República bajo el liderazgo de Sun Yat Sen, en 1912”, informó González.

De acuerdo al académico, fue el estado de inestabilidad que vivía China, que estaba atrapada en la guerra contra Japón, y posteriormente en la guerra civil y la externa, el panorama que contextualizó el periodo de 1880-1930 del citado estudio. “Es en este espacio de tiempo donde los ciudadanos chinos arribaron en la Región de Antofagasta y que coincidió con los avances de la primera globalización liberal (expresada en la conectividad de los vapores, el telégrafo, las ingentes inversiones europeas en ultramar y los flujos migratorios masivos desde el viejo continente hacia América).

Asimismo, concordó con el auge de la industria salitrera y su posterior postración a partir de 1919, lo que constituyó un esplendor de las ciudades vinculadas con el nitrato, un agitado mercado laboral y una red de oficinas salitreras en el hinterland (zona de influencia) de Antofagasta, que se agilizó entre los años 1907 y 1919. Se suma el impacto que se tuvo con la apertura de la explotación de cobre en el mineral-campamento de Chiquicamata en 1915”, indicó el profesor.

Inmigración Italiana

“La familia Solari Magnasco en el puerto de Iquique 1890-1940” se tituló la presentación del doctor Marcos Calle, académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. El profesor presentó el estudio de caso de una familia en particular: los Solari Magnasco. “Esta familia se fue vinculando a otras familias de inmigrantes italianos con las actividades laborales y mercantiles en Taparacá durante el siglo salitrero. También fueron generando un proceso de integración social muy relevante a través de la procreación de sus hijos y la educación de éstos. El traslado de los descendientes de estas familias los llevó por otros derroteros como Tacna, Valparaíso y Santiago. Esto parte en 1890 con dos hermanos Juan Bautista y Luigui Magnasco, jóvenes que arribaron desde Margherita de Ligure, de la provincia de Génova, a Iquique con la esperanza de tener una situación económica rentable. Ellos a los tres años de estar en esta ciudad comenzaron su negocio propio con una tienda, aportando ambos hermanos el capital”, precisó Calle.

Las familias Magnasco, Solari, Figari, Canessa, Cuneo junto con los Falabella, son hasta el día de hoy, los accionistas del gran retail que existe en América Latina. “La presencia de ellos es importante por sus múltiples negocios, ya que han consolidado una de las fortunas más grandes de Chile”, concluyó el doctor.

“El prestigio italiano en el proceso migratorio: Concepción 1890-1930” se tituló la exposición del doctor Leonardo Mazzei, miembro de la Academia Chilena de la Historia.

“A través del ascendiente cultural irradiado desde Italia, de la labor de profesores y los aportes en otras ramas de la cultura, más la presentación de artistas de ese país y de las compañías líricas venidas de la capital, como también de las demostraciones artísticas espontáneas de los miembros de la colectividad, se fue proyectando un halo de prestigio a los alumnos de la península. Si bien era cierto que en su gran mayoría habían llegado como inmigrantes carentes de recursos económicos también lo era que provenían de un país en que las manifestaciones del espíritu alcanzaban esplendor y que además estaba avanzando en la senda del progreso. Junto con ello la imagen de inmigrante pobre se diluía a medida que conquistaban posiciones económicas y ascendían en la escala social integrados e identificados con el medio local”, puntualizó Mazzei.

Por Natalia Cabrera Vásquez

Instituto de Historia