Como una invitación a reconocer, expresar y compartir las emociones que forman parte de la vida universitaria, se instaló un Emociograma en el Campus Sausalito PUCV, una intervención colaborativa que permite a estudiantes y miembros de la comunidad representar su estado emocional mediante lanas de distintos colores.
Ubicado en el primer piso del casino del campus, el Emociograma forma parte del proyecto “Sausalito se emociona: campus que juega, campus que siente y acoge” y corresponde a la segunda estación de una iniciativa que busca incorporar la dimensión socioemocional en los espacios cotidianos de la comunidad universitaria.
La académica de la Escuela de Pedagogía PUCV y directora del proyecto, Valentina Haas, explicó que la iniciativa busca generar un espacio que permita identificar las propias emociones y, al mismo tiempo, hacer visible la importancia de la dimensión socioemocional dentro de la experiencia educativa. “Nuestras emociones van cambiando y, para representarlas, las personas tendrán a su disposición distintas lanas y colores. Encontrarse con este espacio en el campus también transmite un mensaje: para nosotros es importante cómo te sientes y tú eres importante”, señaló la académica.

Además, la académica destacó que lo socioemocional no constituye un elemento adicional a la educación, sino una dimensión fundamental que influye en cómo las personas se disponen frente a sus experiencias cotidianas y reaccionan ante aquello que van viviendo.
La propuesta ya ha comenzado a convocar a estudiantes de distintas carreras. Daniela Vera, estudiante de Pedagogía en Educación Especial, valoró especialmente la posibilidad de reconocer las emociones al comenzar un nuevo periodo académico. “Es una actividad entretenida e importante, especialmente al inicio de un semestre, cuando existe incertidumbre sobre cómo nos va a ir. Permite reconocer qué estamos sintiendo, expresarlo y también darnos cuenta de que quizás otras personas de la comunidad están sintiendo algo parecido”, comentó.

Por su parte, Francisca Castillo, estudiante de Pedagogía en Educación Básica, destacó que participar en el Emociograma le permitió detenerse a identificar y expresar lo que estaba sintiendo. Además, relevó el potencial de este tipo de estrategias para su futura labor pedagógica, especialmente como una herramienta que puede favorecer la expresión emocional de niños y niñas.