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Mariano Corral, ex alumno de la carrera de Ingeniería Civil Eléctrica de la PUCV, jefe de la División Eléctrica de la SEC:

“Hoy puedo decir que gran parte de mi desarrollo profesional se lo debo a la PUCV y, en especial, a la Escuela de Ingeniería Eléctrica”

Mariano Corral egresó de la Escuela de Ingeniería Eléctrica en julio del año 1997, y rápidamente fue reclutado por la empresa constructora TECSA para hacerse cargo de una obra en Curicó. En ese momento, comenzó su larga y sólida trayectoria profesional, la que incluye su paso por Chilectra, donde se desempeñó por nueve años en áreas como ingeniería, proyectos, mantenimiento y en el área comercial.  Unos años más tarde, se trasladó a Transchile, empresa de transmisión eléctrica; y luego, a CAM Ltda., del grupo ENERSIS. Finalmente, postuló a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, donde ya lleva casi 11 años. Recientemente, asumió como jefe de la División Eléctrica de dicha entidad.

 A continuación, nos habla de su paso por la Escuela y de sus desafíos en el ámbito profesional.

 ¿Por qué decidió estudiar Ingeniería Eléctrica en la PUCV?

 Casi fue por casualidad. Tenía apenas 17 años y no tenía muy claro lo que quería estudiar. La ingeniería me gustaba, y en aquellos años a través del diario vi que la PUCV, dentro de sus ramas de especialización, tenía el área de robótica, lo que me interesó, y por tal motivo, me incliné por la PUCV. Finalmente, fue lo que menos me gustó, y me decidí por el área de sistemas eléctricos de potencia.

 ¿Cómo evalúa la formación de los profesionales egresados de la EIE-PUCV?

 Mi impresión es que los profesionales de la PUCV tienen una formación integral, dada no sólo por la técnica, sino que también por aspectos de gestión. Además, poseen algo que, a mi juicio, es muy importante, la ética, la que está fuertemente relacionada con los valores que se transmiten.

 ¿Cómo han aportado a su vida profesional y personal las competencias adquiridas en la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la PUCV?

 En mi desempeño profesional, las competencias que obtuve de la PUCV me han permitido no sólo avanzar en el desarrollo técnico, sino también en aspectos más importantes, que a veces los ingenieros no les prestamos importancia, y que en ocasiones pueden ser más relevantes, como es el manejo de personas y sus emociones; que si bien, no fue parte de un aprendizaje formal, fue una enseñanza que adquirí en largas conversaciones con profesores y compañeros. Eso es mucho más enriquecedor.  

 ¿La carrera cumplió sus expectativas?

 ¡Absolutamente! Hoy puedo decir que gran parte de mi desarrollo profesional se lo debo a la PUCV y, en especial, a la Escuela de Ingeniería Eléctrica por todo lo señalado anteriormente.

 ¿Algo que recuerde con especial cariño de su paso por la Escuela?

 Pertenezco a una generación que ingresó a la PUCV durante el fin de un periodo político complejo. Eso se tradujo en un libre pensamiento que nos enriqueció como personas, y donde las relaciones humanas se hicieron más estrechas entre compañeros y profesores.

En lo institucional, recuerdo que por aquel tiempo la Facultad inauguró el nuevo edificio, el que hoy tiene más de 30 años.

 También me acuerdo que dentro de la Escuela de Ingeniería Eléctrica existía una relación muy estrecha entre funcionarios, profesores y alumnos, con quienes tengo contacto hasta hoy.

 Al final de mi estadía en la Universidad, recuerdo que comenzamos a usar internet, principalmente, para nuestros trabajos de investigación y tesis de grado. ¡Había que pedir hora para usar un computador con internet!

 ¿Alguna anécdota que pueda contar?

 Anécdotas tengo varias, pero los paseos que se realizaban en la semana de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y que se hacían en la Quinta Compton, hoy Campus Curauma; o en el Campus Quillota, eran memorables.

 Era el minuto donde toda la comunidad compartía entre asados, juegos típicos chilenos y deporte.

 Otra actividad, eran los seminarios organizados por la Escuela de Ingeniería Eléctrica, donde nosotros los alumnos de los últimos años teníamos la misión de organizarlos, y de alguna manera, terminábamos compartiendo con profesionales nacionales e internacionales de alto nivel. Era una oportunidad donde nos nutríamos de conocimientos y de nuevas experiencias.

¿Qué importancia tiene para usted haber sido designado como jefe de la División Eléctrica de la SEC?

 El haber sido designado en este cargo representa el reconocimiento por el desempeño que he realizado por más de 20 años, tanto en el ámbito público como privado. Significa que tengo bajo mis hombros la responsabilidad de dirigir un equipo de trabajo que tiene la misión de velar por el desempeño de la industria eléctrica, de acuerdo con los estándares fijados, para lograr que esto se traduzca en más y mejores servicios para los ciudadanos.

¿Tiene algún desafío para esta nueva etapa como jefe de la División Eléctrica de la SEC?

 El Superintendente me ha encomendado la tarea de revisar el plan estratégico de la SEC en materia de electricidad y, de ser necesario, actualizarlo. Eso significa que nuestros objetivos deben estar orientados a que los ciudadanos reciban un servicio seguro y de calidad. Para ello, debemos escuchar más a la gente, reunirnos con ella, y orientar nuestros esfuerzos para cumplir con los objetivos trazados.

¿Cómo relaciona los conocimientos y/o habilidades adquiridas en la EIE con su cargo actual en la SEC?

Como señalé al inicio, la EIE nos entregó una base solida en materia de conocimientos para que comenzáramos a construir nuestro propio camino. Es así, como cada uno forjó su destino en el ámbito de la ingeniería. Pero no menos importantes, fueron las mal denominadas habilidades blandas, que aún no siendo parte de asignaturas propiamente tal, se adquieren al trabajar en equipo, al dar importancia a las comunicaciones en los grupos de trabajo y dentro de las instituciones, al poner énfasis en la ética por sobre todas las cosas, y al tener presente el bien común al momento de llevar a cabo un proyecto.

Todos estos aspectos se desarrollan en el día a día, en el trabajo en comunidad, en la comunicación entre pares y profesores.