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Fake news y nuevos medios en el escenario de una pandemia

La utilización de nuevos medios en el contexto de la pandemia del COVID-19 conlleva riesgos como la circulación de información falsa, pero también representa oportunidades para la utilización de herramientas digitales en el trabajo, la educación y el uso del tiempo libre. El profesor Daniel Jiménez, de la Escuela de Periodismo, explica los alcances de la que se ha denominado la primera “social media pandemic”, identificando problemáticas y reflexionando sobre los futuros desafíos.

01.04.2020

Gracias a una plataforma de videoconferencia es posible hacer esta entrevista a distancia y en tiempo real; gracias a un celular se puede grabar y transcribir la conversación, y gracias a las redes sociales esta se dará a conocer a diferentes personas. En todo el proceso de realización y publicación de esta entrevista están implicadas las tecnologías de la información y la comunicación. Esto ya es parte de nuestra cotidianidad, sobre todo en un país como Chile, donde, por ejemplo, está muy extendido el uso del teléfono móvil.

Muchas veces utilizamos estas herramientas sin cuestionarnos mayormente sus implicancias, sin embargo, a raíz de la rápida expansión del COVID-19 a nivel global y del papel que han desempeñado los medios de comunicación, tradicionales y no tradicionales, es que se hace necesario analizar cuál es el uso que hacemos de estas plataformas. Para eso, conversamos con el profesor Daniel Jiménez, académico de la Escuela de Periodismo de la PUCV, que se ha especializado en nuevos medios y sociedad de la información.

En este escenario, como en otros en el último tiempo, hemos visto que, junto con información de utilidad para la población, han proliferado las fake news o noticias falsas. ¿Es esto algo propio de nuestros tiempos?

No. No es un fenómeno propio de nuestros tiempos. La transmisión de la información es y ha sido durante muchos años en gran parte visual y, sobre todo, hace algunos siglos atrás cuando la alfabetización de la población era mínima.

Hace un tiempo, revisando contenidos sobre este tema, me encontré con que existió un emperador romano, cuya forma de legitimarse tuvo que ver con esto. Los emperadores romanos ponían su imagen en las monedas, entonces, este emperador mandó a hacer monedas donde se veía muy parecido a Marco Aurelio para, de esta forma, ser percibido de una mejor manera. Con este ejemplo vemos que la manipulación de la información ha existido desde hace mucho tiempo, lo que ocurre es que hoy nos encontramos en un escenario donde la reticulación y la dispersión de la información es algo incontrolable, la posibilidad que suceda algo en un lugar del mundo y nos enteremos de forma inmediata es inminente.

Varios estudios de neuropsiquiatría plantean que la emocionalidad está muy asociada a la retención de la información. Entonces, por ejemplo, alguien puede tener una idea fija sobre los extranjeros y por mucho que le entreguen un conjunto de informaciones estadísticas, chequeos y datos para demostrar algo diferente, va a ser muy difícil de sacarle de la cabeza esa idea.

En relación a nuevos medios y la pandemia del Coronavirus, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención como especialista en comunicación?

Muchísimas cosas. En lo personal, estoy muy afectado y, desde la disciplina, estoy observando cómo la visualización de datos (disciplina que se ocupa de la representación gráfica de información y datos) ha sido vital para ver la expansión del virus en el mundo. Hay muchos especialistas, como Alberto Cairo, y muchísimas plataformas y medios como el New York Times que tienen información visual relevante. En ese sentido, la visualización de datos se ha probado como nunca, ojo que la buena visualización de datos, cualquier disciplina también es manipulable.

En otro aspecto, en Chile y, probablemente, también en otros países, llamó la atención la presencia de memes durante los primeros días en los que estábamos muy ajenos al escenario. Aparecieron memes muy jocosos sobre el coronavirus o el sistema chileno de salud, los memes son también un sistema de comunicación.

Y sin duda alguna, también ha sido un tema el cuestionamiento, a nivel personal, sobre cómo se ha estado gestionando la información en los medios de comunicación.

A raíz de este cuestionamiento, ¿cuáles cree que son los desafíos que tiene el periodismo?

Es difícil hablar de esto sin hablar de muchas otras cosas. Hace unos días leí que Carlos Scolari planteaba cómo esta crisis iba a modificar las interfaces, entendiendo que la interfaz es este modo de conexión a partir del cual accedemos a la información. Sin duda, son las interfaces del mundo las que han permitido que este virus se traslade y esparza, y también son las interfaces comunicacionales las que han posibilitado que la información se difunda por el planeta.

Hay un concepto que se llama el “contacto perpetuo” que tiene qué ver con el teléfono móvil, nosotros en la actualidad estamos perpetuamente conectados, es muy difícil que nos podamos mantener ajenos a lo que está pasando. El bombardeo de información es gigantesco, así, volviendo al tema de las fake news, hay iniciativas de verificación de información en Chile, por parte de los medios tradicionales y de los medios alternativos y no solamente con esta crisis. Pero, probablemente, sea más necesaria que nunca una pedagogía que nos enseñe a enfrentarnos a la calidad de la información que estamos recibiendo constantemente, así como aprendemos a leer y a escribir.

¿Cuáles serían los lineamientos para lograr esto? ¿Existen ciertos consejos básicos o tips para discriminar la información falsa?

Me cuesta hablar de tips porque es algo complejo y es difícil hablar de lo que está pasando de forma separada de la ecología de los medios, es decir, de lo que está sucediendo con todo el sistema de medios. Así como se ha planteado, este escenario en el que hay bombardeo de información a veces falsa y, probablemente, sea muy difícil de filtrar, también hay muchas instituciones culturales y museos que hoy han puesto sus colecciones digitales a disposición de las personas o que han lanzado cursos o talleres, eso es maravilloso.

Además, durante años venimos hablando de la realidad aumentada y todos pensábamos que esta era la circunstancia para que la realidad aumentada fuera una gran herramienta para el teletrabajo, pero ¿dónde está la realidad aumentada?

En el último tiempo he leído bastantes argumentos que señalan que tanto en Corea del Sur como en China han tenido mucho éxito para controlar la pandemia a través del rastreo de teléfonos móviles. El MIT (Massachusetts Institute of Technology) ha diseñado una aplicación que permite ir haciendo un rastreo de las personas que están contagiadas, lo que nos lleva al problema de la seguridad y privacidad de nuestros datos.

A nivel general siento que todo lo que está pasando ahora, tiene mucho que ver con todo el escenario comunicacional. Hace un tiempo leí un artículo que decía que ésta era la primera “social media pandemic”. Y esto porque es súper difícil separar los efectos de esta pandemia del complejo sistema de comunicación social reticulado y en tiempo real en el cual estamos viviendo.

Ahora estaba revisando mi Facebook y hay un montón de información sobre cómo lavarse correctamente las manos, mapas sobre los contagios, infografías con los síntomas del coronavirus; recién me mandaron un video muy hermoso de un conjunto de médicos dando recomendaciones. Por lo tanto, es la primera vez que tenemos una pandemia en este contexto y es muy difícil separarla de la relación con los medios, es muy difícil separar las tecnologías de las prácticas sociales, y no estoy hablando de los medios tradicionales que en nuestro país quedan muy cuestionados socialmente, sino de los nuevos medios.

Escuela de Periodismo