PUCV abastece a más de 33 comedores solidarios en la región con brócolis

En un esfuerzo realizado por la Escuela de Agronomía y la Estación Experimental La Palma PUCV, se regalaron cerca de 9 mil brócolis, aportando con 30.000 porciones de esta hortaliza de múltiples propiedades nutricionales.

17.08.2020

Atravesamos una pandemia en pleno periodo invernal, por lo que es imprescindible mantener altas las defensas de nuestro cuerpo y consumir alimentos con buen aporte nutricional. Precisamente este es el caso del brócoli, una brásica conocida por ser un súper alimento y que destaca por sus beneficios biológicos al actuar contra la inflamación y el estrés oxidativo en las células. Además, tiene gran cantidad de vitamina C, aliada para fortalecer nuestro sistema inmune. 

Motivados por la contingencia, considerando que contaban con gran cantidad de esa verdura perteneciente a un proyecto de investigación financiado por la empresa japonesa Nacos, es que el profesor de la Escuela de Agronomía, Kooichi Vidal junto a su equipo investigativo conformado por Valentina Pacheco y Tamara Donoso evaluaron la situación social que atraviesa el país y decidieron, previa autorización de los nipones, donar toda la producción de brócoli, que en un principio estaría destinada a analizar su ciclo de floración y semilla. 

Tras eso, el profesor Kooichi Vidal, encargado de la investigación y actual director de la Estación Experimental La Palma, junto a la Oficina de Extensión de la Escuela de Agronomía fueron los encargados de gestionar el canal de comunicación con estas entidades y hacer efectiva la ayuda. Al respecto, el académico destacó la generosidad y coherencia de la empresa japonesa que financia la investigación. “La acción de la empresa NACOS responde completamente a su nombre, que define sus verticales organizacionales. ‘N’ es de naturaleza, ‘A’ de agricultura, ‘C’ de comunidad y aportar a ella, ‘O’ de orgánico en el sentido de considerar a los elementos como un todo, como un organismo y ‘S’ de ciencia (Science). Así, en asociación con la PUCV, consideraron que era necesario regalar esta cantidad de hortaliza como una vuelta de mano a la comunidad. Esto es ciencia vinculada con la empresa al servicio de las comunidades y del desarrollo orgánico como sistema”. 

“En un principio fue preocupante no poder cumplir con los objetivos del proyecto que se establecieron inicialmente, ya que lo veníamos haciendo satisfactoriamente durante 5 años consecutivos. Al comunicar al equipo que no podríamos trabajar como habíamos planeado, las colaboradoras Tamara Donoso Y Valentina Pacheco sugirieron al menos poder donar los brócolis para consumo fresco. Consulté al presidente de la empresa y nos dio el visto bueno para proceder. El apoyo y coordinación de la universidad fue crucial para poder llegar con estas verduras donde son más necesitadas”, concluyó el profesor Vidal.

Al respecto, Tamara Donoso, quien también es parte de esta investigación, manifestó que vieron esta situación como una forma de poner práctica los valores entregados en la PUCV y ayudar con un producto de alto aporte nutritivo. “Ese momento estaba la polémica sobre el valor nutricional de las cajas de ayuda entregadas por el gobierno. Como parte de mi tesis de pregrado y postgrado tuve que recopilar información sobre el valor nutricional del brócoli, pensamos en lo importante que sería esta ayuda para las personas que lo están pasando mal, quienes no siempre tienen acceso a este tipo de verduras debido a su alto costo”, 

“Concluímos que todo el material que teníamos de investigación servía para consumo fresco, aún cuando el propósito era investigativo. El precio del brócoli en ese momento rondaba los $1.3000 por unidad, así que estuvimos dispuestos a sacrificar el rendimiento de la investigación a cambio de aportar a las comunidades que más lo necesitan”, indicó Valentina Pacheco. 

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Por Katia Mardones

Escuela de Agronomía PUCV