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Los tesoros que encierra la Biblioteca Budge

El Decretum Graciani, un texto veneciano que data de 1480 con la recopilación de las leyes de la Iglesia; las primeras ediciones de los libros de Charles Darwin; las obras completas de Voltaire escritas en francés. Estos son sólo algunos de los valiosos documentos que encierra este tradicional rincón de la Universidad que recientemente conmemoró 20 años desde su apertura.

En noviembre pasado se conmemoraron los 20 años de existencia del Fondo Histórico Patrimonial Eduardo Budge, que se abrió a la comunidad universitaria en 1995 con el objetivo de preservar la valiosa biblioteca que el benefactor de la Universidad Católica de Valparaíso, donó a la institución después de su muerte en 1959.

Eduardo Budge Barnard nació en Valparaíso y se desempeñó como ingeniero de la Dirección de Ferrocarriles del Estado. Luego del terremoto de 1906 en el puerto, colaboró en los trabajos reconstrucción de la ciudad. Fue regidor municipal entre 1932 y 1956. Tenía afición por diversas áreas del saber y era un apasionado coleccionista de libros.

Casi la totalidad de su valiosa colección y parte del mobiliario original se conservan en la Casa Central de la PUCV en una sala especialmente acondicionada que lleva su nombre y que cuenta con una amplia recopilación con primeras ediciones de libros sobre distintas materias como la mirada de los inmigrantes sobre Valparaíso o los estudios de botánica de Claudio Gay, entre muchos otros.

"Eduardo Budge tenía una gran fortuna por estas grandes obras que emprendió. La mayoría de los libros que adquirió son de escasa circulación en Chile y los compraba por catálogo, es decir llegaban por vía marítima. Esta biblioteca tiene documentos que abarcan todas las áreas del saber. Eso demuestra que estamos frente a un ingeniero con aptitudes culturales muy amplias. No sólo firmaba los libros, sino que hacía comentarios al costado", agrega Fernando Vergara, conservador de la Biblioteca Budge de la PUCV.

UN EJEMPLAR ENTRE OCHO DISPONIBLES EN EL MUNDO

Prácticamente no hay área del conocimiento donde el ingeniero Budge no hubiese tenido algún libro. Sus intereses eran demasiado diversos: desde teología, ciencias, literatura universal, arte, arqueología, música, biografías, historia de América, historia de la antigüedad, filosofía, ingeniería, relatos de viajeros, no basta con una vida para conocer todos los tesoros que alberga su biblioteca que supera los más de 10 mil volúmenes.

El libro más antiguo que se encuentra entre sus estantes es la primera edición del Decretum Graciani (Decretales de Graciano), documento que se denomina "incunable" pues fue elaborado dentro de los primeros 50 años desde la creación de la imprenta en 1453. El texto fabricado en Venecia en 1480 es una recopilación oficial con las leyes de la Iglesia, utilizadas en las universidades antes de la enseñanza del Derecho Canónico. No hay más de ocho ejemplares en el mundo.

También se dispone de más de 50 volúmenes encuadernados en cuero de becerro que datan del siglo XVII y XVIII en áreas como derecho, filosofía, política, historia y geografía.

Están las primeras ediciones de los libros del naturalista inglés Charles Darwin, incluyendo la "Evolución de las Especies" en inglés; los primeros textos editados con las "Obras Completas" de Voltaire en francés; y la recopilación completa en 28 tomos con la "Historia Física y Política de Chile" del francés Claudio Gay, donde se muestran grabados sobre los villorrios, los pueblos y los puertos del sur.

Por otro lado, destaca la colección de más de mil relatos de viajeros que superan los 100 tomos con testimonios de Darwin, Von Humboldt, Maria Graham, Marie Robinson Wright entre el siglo XVI y XX. Muchos se refieren a su paso por Valparaíso.

"Son visiones privadas de lo propio de un lugar. Hoy podemos acudir a los viajeros para encontrar una mirada personal sobre nuestro puerto. Hoy existe una disputa por las visiones oficiales de Valparaíso y por otro lado tenemos estas miradas de carácter privado. Una biblioteca aún puede preservar relatos o memorias que encierran nuevas versiones de la ciudad", complementa Vergara.

Todo el planeta está reflejado en la biblioteca. Medio Oriente tampoco es la excepción. Entre sus estantes es posible encontrar textos clásicos como "El Libro de los Muertos" (The Book of The Dead), edición de 1898 a cargo de Ernest Wallis Budge, curador del British Museum con la cosmovisión de los egipcios sobre cómo venerar a sus deudos; la primera edición de la Piedra de Rosetta y el descubrimiento de la tumba de Tutankamón escrita por Howard Carter, entre otros.

Un ámbito que apasionaba a Eduardo Budge son las biografías. Existen cientos de ellas y desde los personajes más insólitos desde los Reyes Católicos de España, la realeza inglesa, los distintos pontífices, Napoleón Bonaparte, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig Van Beethoven o William Shakespeare.

Esta biblioteca es un verdadero tesoro que se preserva cuidadosamente al interior de la Casa Central de la PUCV y está abierta para que cualquier estudiante, académico o investigador la descubra. Un recorrido que vale la pena efectuar.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio