PUCV y Editorial Catalonia presentan libro de Ernesto Ottone

“El Viejo puerto. Un ejercicio de memoria” aborda aspectos autobiográficos y su relación con Valparaíso.

05.11.2021

En el Centro de Estudios Avanzados y Extensión de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se realizó el lanzamiento del libro “El Viejo puerto. Un ejercicio de memoria”, de Ernesto Ottone, ceremonia que fue encabezada por el rector Claudio Elórtegui y que contó, además, con la presencia de amigos, familiares y personalidades del mundo público.

La presentación, que fue transmitida por Emol TV, se llevó a cabo en un formato de conversación entre el autor y el comunicador Cristian Warnken, oportunidad en la que ahondaron en los detalles del libro que relata diversas experiencias de su vida en torno a Valparaíso, desde su infancia hasta el presente.

LA SINGULARIDAD Y EL ABANDONO DE LA BURGUESÍA

Warnken destacó la relevancia del texto. no solo en el aspecto autobiográfico, sino también por su aporte a desentrañar la historia de Valparaíso a partir de varios registros y datos sobre sus orígenes. Al referirse a su singularidad, Ottone explica que Valparaíso “tiene un dejo a muchas ciudades”, donde destacan una “bahía y anfiteatro casi perfectos, con escaleras interminables” y un valor muy grande como ciudad, con una originalidad que no se puede perder. Aseveró que “Valparaíso es una ciudad que abrazó el cosmopolismo”, por la diversidad cultural que produjo la llegada de inmigrantes provenientes de países como Italia, Francia, Inglaterra y España, que se instalaron en distintos ámbitos del comercio y la industria.

En ese contexto, también habló sobre el abandono de la burguesía, que poco a poco se fue trasladando, principalmente, a Viña del Mar y Santiago, lo que fue imitado por la clase media: “ahí hay un tejido social que se desgrana terriblemente”.

SU JUVENTUD Y VÍCULO CON SANTIAGO WANDERERS

Con relación a su infancia y juventud, abordó anécdotas con amigos y su historia familiar, recordando que su padre era comerciante y que su madre debió fue asistente de un dentista y aprendió la profesión “de oído”, según indicó el autor.  

Warnken le preguntó sobre su relación con Santiago Wanderers, al que definió como un “equipo-ciudad”. Ottone reveló que su relación con el club era muy profunda, incluso, más importante que la escuela. Además, era lo que tenía más en común con su padre, a quien recordó como una persona muy severa. “Una persona muy cercana a mi padre fue presidente del Wanderers y fue quien compró la primera sede en la calle Lira. Entonces, mi relación con Wanderers era casi todo. En la escuela no me iba muy bien; me interesaba la literatura, la historia y en el resto era mucho aburrimiento. Así que yo no era un alumno querido, ni por los profesores, y tampoco era muy popular entre los compañeros, porque era más bien mañoso”, confesó.

EL ABANDONO DE VALPARAÍSO

En la última parte de la conversación, Ernesto Ottone se refirió a su pasado más reciente, marcado por su regreso a Chile tras el exilio, etapa que en su libro aparece retratada en la tercera y última parte. “Yo dejé una ciudad que tenía lo suyo todavía, y que tenía una bohemia maravillosa”, señaló con nostalgia, lo que en su libro aborda con dolor al hablar sobre la decadencia de Valparaíso y la necesidad de que inicie el camino de la recuperación.

En esa etapa de su vida, Ernesto Ottone trabajó como asesor del entonces Presidente Ricardo Lagos, quien también lo acompañó en la presentación de su libro. Sobre esos años y lo que es Valparaíso actualmente, el autor fue consultado por el abandono de la ciudad y el porteñismo: “hay un conservadurismo porteño que busca mantener las cosas tal como son. Y es un conservadurismo más bien de izquierda, de un identitarismo histérico por Valparaíso”, respondió. “Cuando nos tocó trabajar duro por Valparaíso, hicimos muchas cosas: se hizo lo de Cerro Cárcel con la cultura, lo de Caleta Portales, la innovación en Curauma, las universidades comenzaron a trabajar juntas, pero después no hubo continuación y no la hubo por ese porteñismo (…) Faltó una orientación para que Valparaíso pudiera ser protegido para ser salvado posteriormente. Yo me quedo con la esperanza de un Valparaíso que retome, porque tiene las bases y si Chile se hace cargo de él, se puede retomar”, concluyó.

Centro de Estudios Avanzados y Extensión