Reflexionan sobre territorio y arquitectura en última sesión de seminario organizado por el CRUV

Se trata del seminario “Valparaíso: cambio y proyección. Ciudad, puerto, región y patrimonio”.

02.12.2016

“Valparaíso: cambio y proyección. Ciudad, puerto, región y patrimonio”, el seminario organizado por el Consejo de Rectores de Valparaíso (CRUV) que busca analizar, reflexionar e interpretar el patrimonio de la ciudad de Valparaíso, llevó a cabo su última sesión en el Aula Mayor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

En la oportunidad, se reflexionó en torno a los conceptos de territorio y arquitectura, con presentaciones de los académicos Jorge Ferrada (PUCV), Andrés Santa María (UTFSM), Pablo Ortúzar (UV), y José de Nordenflych (UPLA).

Así, el académico de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV, Jorge Ferrada, planteó que la ciudad ha crecido, pero lo ha logrado constituyéndose en una ordenación y gobernanza que no ha alcanzado la figura de metropolitana. “¿Será que un puerto es una expresión de la ciudad que construye y gobierna la extensión a una escala que le pertenece? ¿Cuál es el puerto para un Valparaíso metropolitano? ¿Será que el puerto de una ciudad compleja, diversa, de un millón de habitantes, tiene que estar ubicado frente al casco histórico de la ciudad patrimonio de la humanidad? ¿Será lógico pensar que una ciudad como ésta, que se ha desarrollado a lo largo de 400 años siga pensando que un puerto de alta tecnología cambiará el régimen de vida de la ciudad en base a medidas de mitigación o compensación?”, cuestionó.

“Desde un punto de vista ciudadano, no nos damos cuenta de que estamos frente una guerra entre la ciudad propiamente tal, en la cual la ésta no participa: Valparaíso anacrónico versus un puerto sincrónico. Nos permitirá tener una ciudad temática como tantas otras, cuya vida y muerte no están en disputa, sino una actividad turística que hace de la ciudad un establecimiento de servicio. Un Valparaíso sincrónico demanda un puerto sincrónico, en donde ambos se potencien mutuamente, otorgándose espacios mutuos que permitan sostener la vida pública en torno a la tierra y el mar. A nadie hay que privar de lo público”, fue parte de su reflexión.

En tanto, el académico de la UTFSM, Andrés Santa María, indicó que “cuando hablamos del crecimiento espontáneo de Valparaíso, una ciudad que se ha resistido a una cuadrícula en su propio despliegue, quizás es una ciudad que invita a pensar muy especialmente este construir y habitar como un solo y mismo acontecimiento. Quizás como pocas ciudades en el mundo, Valparaíso pueda señalarse como un ejemplo de esto. Quizás Heidegger habría estado encantado de recorrer las calles de Valparaíso y ver cómo desconciertan al caminante y al observador”.

Para Pablo Ortúzar de la Universidad de Valparaíso, “que la orilla de los torrentes cuando están secos sean aprovechados como un lugar de paseo por los pastores, excursionistas y caminantes… eso es precisamente lo que en Valparaíso, si se construye un nuevo puerto, jamás podrá ocurrir. El arquitecto italiano Giancarlo De Carlo dice que hoy día estamos asistiendo a un proceso de homologación progresiva del territorio, peligrosísimo, porque el territorio es aún y a pesar de todo, la manera en cómo se manifiesta en el espacio físico, es la referencia más importante para el individuo y los grupos sociales. El nuevo puerto es parte del proceso de homogeneización, que los imbéciles no pueden ver sino como progreso”.

Finalmente, José de Nordenflych de la UPLA manifestó que “el actual debate contemporáneo sobre el patrimonio construido ha insistido sobre variables asociadas al impacto del rédito económico y político para justificar la mala conciencia de inversiones a gasto perdido y legitimar estructuralmente el apoyo a la toma de decisiones que justificaría la existencia del patrimonio. Si la intervención no asegura sostenibilidad y el efecto social no supone incrementar cuotas de gobernabilidad, con toda seguridad el discurso políticamente correcto de apoyar la conservación del patrimonio no tendría ningún horizonte de viabilidad a corto plazo”.

“Lo anterior se instala desde un paradigma desarrollista neoliberal, donde el patrimonio es un insumo más, en tanto activo, para movilizar el crecimiento. De ahí que el patrimonio sea considerado como la base del desarrollo, en el mejor de los casos. Por lo que el viejo adagio de ‘los viejos no quieren morir y los jóvenes no quiere nacer’ pareciera que hoy día representa la inefable imagen de un patrimonio que espera por mejores interventores arquitectónicos y una arquitectura que busca trascender en el horizonte de su patrimonialización”, concluyó.

Otras sesiones del seminario se realizaron en la Universidad Técnica Federico Santa María, donde reflexionaron sobre estética y ciudad; en la Universidad de Playa Ancha, sobre territorio y patrimonio; y en la Universidad de Valparaíso, donde abordaron el poblamiento e identidad de los siglos XIX y XX.

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