Doctor en Urbanismo expuso sobre los desafíos que enfrenta Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad

Sebastián Sepúlveda expuso en el VI Seminario de Gobernanza que se realizó en el Aula Mayor de la Facultad de Ingeniería y fue organizado por el Instituto de Geografía, donde participaron académicos, estudiantes y dirigentes sociales de la comuna.

14.08.2017

Han pasado 14 años desde que Valparaíso fue nombrado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, sin embargo, no todos los habitantes perciben los beneficios de esta denominación.  

Al respecto, el sociólogo y Doctor en Urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Sebastián Sepúlveda, expuso en la PUCV en el marco del VI Seminario de Gobernanza, organizado por el Instituto de Geografía en conjunto con el Centro de Investigación Turismo y Patrimonio (CITYP), donde compartió con académicos, estudiantes y un grupo de dirigentes sociales de la comuna.

El Dr. Sepúlveda ha desarrollado diversas investigaciones sobre Valparaíso y en su tesis doctoral del año 2015, abordó la relación entre patrimonio cultural y gobernanza junto con los desafíos que existen para el desarrollo local y la cohesión social en un contexto de fuerte cuestionamiento y crisis de legitimidad institucional en Chile.

El experto entregó algunos antecedentes de estudios realizados en México donde se ha ideado una serie de espacios públicos en los que convergen lo físico con lo cultural y el patrimonio inmaterial, fomentando la integración social entre grupos diversos.

En el caso de Valparaíso, la denominación de una zona patrimonial se realizó considerando que el valor de su habitar radica en la concepción de ser un testimonio único y excepcional en la fase temprana de globalización y el comercio mundial, que viene aparejado al auge económico y el poder de una serie de innovaciones técnicas que consolidan una moderna y progresista comunidad urbana a partir del siglo XIX.

“Lo que vemos hoy es una definición de patrimonio que es distinta, pues las comunidades se oponen a los discursos oficiales y surgen una serie de resistencias al modelo económico imperante. Esto se reflejó, por ejemplo, con la oposición al Mall Barón y lo que está ocurriendo con las futuras obras en el puerto”, advirtió.

Sepúlveda recordó que los instrumentos de planificación que dispone la ciudad puerto se encuentran obsoletos. En efecto, el plano regulador vigente data de 1984 y presenta una serie de 20 modificaciones y el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) se aprobó antes de la Declaración de Patrimonio de 2003.

“El Estado no ha asumido oficialmente su compromiso voluntario con UNESCO. Valparaíso es la única ciudad chilena en la lista del Patrimonio Mundial y Chile en América Latina aparece dentro de los países con mayor ingreso per cápita y el centro histórico que posee la categoría patrimonial es el más pequeño en comparación a otros países latinoamericanos, por eso llama la atención su estado de abandono”, lamentó.

GOBERNANZA TERRITORIAL

Otro de los aspectos que abordó el investigador se vincula al proceso de gentrificación que enfrenta la ciudad, donde la población de Valparaíso tiende a disminuir, baja la matrícula de niños en los colegios y un porcentaje importante de la clase media parte a adquirir su vivienda a los sectores de Quilpué, Villa Alemana o Curauma al encarecerse demasiado el valor de las propiedades en el centro de la ciudad.

“¿Cómo se puede planificar la ciudad desde una escala mayor? La autoridad debe generar mayores espacios para la planificación. En esta línea, es posible generar un proceso de mayor gobernanza territorial, donde se puedan generar acuerdos en un contexto donde faltan más oportunidades para todos”, precisó.

El Dr. en Urbanismo recordó que un 87% de los chilenos tiene una baja confianza en los otros, porcentaje que se sitúa muy por debajo del 41% que existe en promedio entre los países de la OCDE.

Por otro lado, dio a conocer estadísticas sobre un estudio realizado en la zona patrimonial de Valparaíso, donde un 27% cree que la declaración de Patrimonio no ha ayudado a la ciudad, un 43% de los comerciantes de la zona protegida piensa que el impacto de la delincuencia es alto y un 61% de los dueños de negocios no estarían dispuestos a donar dinero para preservar el patrimonio cultural de Valparaíso.

“Se requiere avanzar en una mayor cohesión social y establecer programas de mejoramiento de barrios y líneas de financiamiento para restauración de viviendas. Además, hay que resguardar un equilibrio en el patrón de uso de suelos, conservar usos habitacionales, cuidar y fortalecer el comercio local y cotidiano, evitando el excesivo uso comercial y turístico”, señaló.

Como propuestas, el investigador agregó que es necesario generar alguna estrategia de generación de viviendas accesibles en el centro histórico de Valparaíso y atraer a nuevos residentes de distintos niveles socioeconómicos.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio