Ken Singer en la PUCV: "Los grandes proyectos que se realizan en Silicon Valley vienen de países pequeños"

El director del Centro para el Emprendimiento y Tecnología (CET) de UC Berkeley estuvo en el Hub Global de nuestra Casa de Estudios en el marco de la actividad ValparAPPS.

09.09.2016

Esta semana la PUCV recibió al destacado académico, Ken Singer, quien dirige el Centro para el Emprendimiento y Tecnología (CET) de la Universidad de California – Berkeley, quien se reunió nuestra Casa de Estudios con la Dirección de Innovación y Emprendimiento, el equipo de Ingeniería 2030; la Dirección de Servicios de Informática y Comunicaciones y el gerente de capacitación laboral de la Asociación de Empresas de la Región de Valparaíso (Asiva), Carlos Silva, entre otros invitados.

Su visita se efectuó en el marco del Encuentro de Tecnología Móvil aplicada a los negocios ValparAPPS organizado por Asiva con el auspicio de diversas instituciones entre ellas la PUCV.  

Singer se ha desempeñado como profesor de asignaturas de emprendimiento y ha liderado diversos proyectos en Silicon Valley, colaborando en más de 100 startups. En la PUCV, conoció el trabajo realizado por la Incubadora Chrysalis donde se reunió con algunos ejecutivos y destacó la capacidad de innovación que se está desarrollando en nuestro país, en especial desde Valparaíso.  

¿De qué manera se puede sacar un aprendizaje de los fracasos considerando que muchos emprendedores buscan el éxito de manera inmediata?

“La única manera de aprender en la vida es desde el fracaso. Cuando eres exitoso de inmediato uno queda como bloqueado. El fracaso es una excelente herramienta para aprender y mejorar. Una de las cosas que hacemos con los niños pequeños es que les enseñamos a caminar y en el proceso es esperable que caigan para que aprendan a caminar mejor. Eso lo perdemos después cuando ellos crecen y les enseñamos que equivocarse está mal. Esta situación lleva después a que las personas eviten tomar riesgos y este es un problema cuando eres emprendedor pues tienes que arriesgarte y equivocarte”.

“Es difícil porque esta especie de bloqueo al fracaso es algo cultural. En Estados Unidos, por ejemplo, se tiende a valorar a quienes les va mal, más que en otras culturas pues es una tierra donde muchas personas han fracasado, por ejemplo, algunos inmigrantes han tenido que volver a su país y han tenido que reinventarse. Pero, EE.UU. es un país de segundas oportunidades y es muy probable que la primera no sea exitosa, pero en otras culturas el fracaso es visto como algo malo y es difícil encontrar un nuevo empleo después de eso. Para lograr grandes objetivos se deben tomar riesgos”.

Grandes ideas han surgido de procesos frustrados…

“Grandes iniciativas han nacido del fracaso. Por ejemplo, los papeles de notas con adhesivo surgieron porque alguien inventó un pegamento que no era tan duradero o el Ford T que fue un modelo de auto bastante exitoso siguió a otros que no lo fueron tanto. Perdemos la mirada del viaje que tenemos que hacer para llegar al éxito y este va a estar plagado de momentos de frustración o fracaso. Es la única manera para corregir el rumbo. Para ser exitoso se requiere un ambiente que valore no solamente cuando te va bien sino que también cuando uno falla”.

El problema es que nuestro sistema educativo no forma a las futuras generaciones para enfrentar el fracaso…

“Creo que se prepara a los estudiantes para no fracasar, no necesariamente para ser exitosos. Tratamos de protegerlos para que no se estrellen y los cuidamos de ciertos riesgos, pero nuestros alumnos están preparados para eso. Al respecto, está el concepto de Chrysalis, que se asocia con esta envoltura suave y cómoda, pero que después cuando quiere surgir como mariposa es difícil. La historia que contamos es que si vemos como la mariposa emerge del capullo es doloroso. Los científicos han analizado esto y ven que algunas tratan de volar y en ocasiones mueren a los dos minutos.  Se descubrió que en el proceso la sangre inunda el borde de las alas y algunas mariposas no pueden volar. A mis estudiantes de emprendimiento siempre les indico que antes de que comiencen el vuelo deben contar con sus alas lo suficientemente fuertes para dejar el capullo”.

¿Cuál cree que es el principal desafío que enfrentan las universidades a la hora de formar a los futuros emprendedores?

“En Chile se debe entrenar la mentalidad. Acá las personas son increíblemente resilientes, fuertes e independientes. Pueden sobrevivir a cualquier escenario, pero cuando deben enfrentar grandes proyectos noto cierto temor y en ocasiones se preguntan ¿cómo voy a enfrentar esto si vengo de Chile, un país pequeño? Les diría que los grandes proyectos que se realizan en Silicon Valley vienen de países pequeños como Chile. Uber fue creado por un tipo y sus padres venían de República Checa. Si uno mira Google, uno de sus creadores venía de Hungría. Todos son países pequeños. En Estados Unidos esto es visto como un activo, no una debilidad. De dónde vienes debería darte fortaleza y no ser una excusa. Cuando los chilenos descubran que esto es grandioso va a cambiar su situación”.

¿Qué tan importante es la formación de los futuros profesionales en habilidades blandas y el trabajo en equipo?

“Me carga la definición de habilidades blandas, pero sé a lo que se refiere. Lo que es blando o suave es difícil de cuantificar, pero en ocasiones me suena a algo que no es real. Prefiero hablar de habilidades humanas para el éxito. Si uno hace una encuesta entre los ingenieros es probable que apenas el 10% de los conocimientos técnicos que tienen los aprendieron en la universidad. Tal vez el resto lo aprendieron trabajando la tecnología con el resto de los empleados. Cuando empiezan una nueva empresa, es probable que el conocimiento avance muy rápido y tenga poco que ver con lo aprendido antes”.

“Lo que aprenden los estudiantes cuando llegan a trabajar a las compañías son dos cosas: van a tomar decisiones y tendrán que ejecutarlas. Ambos requerimientos necesitan habilidades humanas. No se pueden tomar decisiones sin información de tu equipo o de los consumidores. No se puede ejecutar un proyecto exitoso sin comunicar bien a las personas lo que tú realmente quieres. Esto no se enseña en las universidades. Con las nuevas tecnologías no tenemos excusas para trabajar con varios estudiantes al mismo tiempo. Nos podemos enfocar en el aprendizaje más que en la enseñanza y cambiar el modelo”.

“Las habilidades humanas se las hemos dejado a las compañías para que las enseñen en la práctica. Si las enseñamos antes de que los estudiantes se incorporen al mundo laboral, podrían estar entrenados de mejor manera para enfrentar los cambios a futuro”.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio