Escuela de Ingeniería Química celebra su semana de aniversario

Evento inaugural contó con la participación de autoridades universitarias, alumnos, ex alumnos y miembros de la comunidad de la Escuela.

19.10.2016

“La creación de la Escuela de Ingeniería Química fue una respuesta de los fundadores de la Universidad para que la industria nacional contara con profesionales que pudiesen resolver problemas que no estuviesen orientados solo en el ámbito de los conocimientos científicos y de laboratorio, sino que además fuesen capaces de responder a aquellos problemas que eran de orden físico y que implicaban el escalamiento y resolver problemas de procesos industriales. Desde ese entonces, la Escuela se ha dedicado a la formación de profesionales con capacidad de abordar problemas de la industria extractiva y de transformación de materias primas de manera integral”.

Éstas fueron las palabras del vicedecano de la Facultad de Ingeniería, Raúl Conejeros, durante la ceremonia de apertura de la Semana de la Escuela de Ingeniería Química, que celebra 80 años de existencia, y que además inaugura su nuevo edificio bautizado con el nombre de su fundador, el profesor Kai Peronard.

En el evento inaugural, que contó con la participación de autoridades universitarias, alumnos, ex alumnos y miembros de la comunidad, el director de la Unidad Académica, Gianni Olguín, destacó el cultivo de las disciplinas a la luz del esfuerzo, del rigor, y una marcada actitud a atreverse, como sellos de la Escuela.

“Los ejemplos están a la vista a través del relato histórico, comenzando con quien es el fundador de la Escuela, Kai Peronard, quien por la década de los ’30 embarcó en ese entonces a la Escuela de Industrias, en una transformación bastante innovadora para la época, hacia la visión moderna de ingeniería. Otro hecho notable es la incursión de un grupo de profesores en el desarrollo de la biotecnología, lo que culmina con la creación de la Escuela de Ingeniería Bioquímica. Más recientemente, una de las decisiones estratégicas más importantes, la Escuela envía a un grupo de profesores a perfeccionarse en las disciplinas del procesamiento de mineral, y ése es el punto de partida de una actual y robusta carrera de Ingeniería Civil en Metalurgia Extractiva. Y lo último, un par de años hacia atrás, la Escuela abre sus puertas a la disciplina de Minas. Con esto, se ha convertido en una de las pocas que abarca la totalidad del espectro productivo en el sector minero metalúrgico; desde la extracción, su procesamiento, refinamiento y el desarrollo de productos finales. Ello deja entrever una tremenda visión de futuro, determinación, rigor en el cultivo de la disciplina, esfuerzo en la búsqueda de los objetivos”, fueron algunas de sus palabras.

Finalmente, el presidente de la asociación de egresados, Gonzalo Hevia, destacó a la figura del fundador de la Escuela de Ingeniería Química, Kai Peronard, por su “sólido conocimiento técnico, alta capacidad de análisis, su orientación a atender permanentemente, habilidad para organizar proyectos complejos y finalmente un ejemplar código de conducta”.

Manifestó que éste es un legado que ha sido seguido por numerosos miembros de la planta académica, que “han sido continuadores de ello; reconocemos en sus figuras la calidad de maestros, de formadores de ingenieros, por su capacidad de llevarnos de un nivel de formación escolar a uno universitario apto para la práctica de la ingeniería, para aplicar el reduccionismo ingenieril orientado al hacer para hacer el bien”.

Dirección General de Vinculación con el Medio