Opinión: COVID-19 y sus efectos en la minería chilena: apuntes y proyecciones

Por Roberto Parada, de la Escuela de Ingeniería Química de la PUCV.

01.04.2020

Numerosas operaciones en las minas se están suspendiendo con el fin de evitar la propagación del COVID-19. Recientemente Codelco paralizó de manera temporal las obras remanentes de Chuquicamata Subterránea, las obras tempranas de Rajo Inca y las obras de montaje de Traspaso Andina.

Según informaciones consignadas por La Tercera, estos proyectos suman una inversión por US$8.000 millones, sin embargo, hasta el momento la medida no tendría impacto en la producción de las respectivas divisiones, dado que favorece la disminución de personas que circulan por la faena, pero se mantiene la continuidad operacional.

Considerando el panorama actual en otros países, todo indica que en algún momento se tendrán que parar las operaciones. Roberto Parada, académico de la Escuela de Ingeniería Civil Química PUCV, analiza los posibles efectos, considerando la probabilidad de una baja en la demanda mundial, lo que tendría consecuencias directas en el valor del cobre.

“En el corto plazo, esta situación es muy probable. Adicionalmente, nuestra industria ya presenta factores estructurales de pérdida de competitividad, que podrían verse perjudicados aún más a raíz del control sanitario desplegado por esta pandemia. Pese a lo anterior, la competencia en la producción de cobre se concentra en países donde la pandemia se encuentra en circunstancias similares a nuestro país”, comenta el docente.

En este sentido, los efectos inmediatos van a depender mucho de las iniciativas que afectan a las políticas de inversión, los costos de operación y los impactos que pueda tener en la red social de apoyo y sustentación de la minería. Asimismo, una posible cuarentena total tendría repercusión directa en el rol social de la industria, ya sea a través de la generación de empleos, el apoyo comunitario y los programas sociales, entre otros.

“A nivel operación, derivado del manejo nacional de control sanitario, cada día habrá mayor presión cuantitativa y cualitativa para reducir y, finalmente, detener el ritmo operacional, asunto que ya ha sido manifestado por las compañías y organizaciones sindicales. La decisión de detenciones temporales en faenas mineras de extracción y concentración de minerales es técnicamente rápida de implementar. Sin embargo, en la industria de faenas de hidrometalurgia y fundiciones, se requiere un nivel de planificación mayor, por lo que la toma de decisiones considera un proceso a más largo plazo”, explica.

VALOR DEL COBRE, ALGUNAS PROYECCIONES

Como es sabido, China es el país que tiene mayor demanda de consumo de cobre y, en base a la evolución del control de la pandemia, ya se están mostrando signos de normalización en la industria. Por el contrario, la situación de otros países que tienen una participación importante en este mercado, como la Comunidad Europea y Estados Unidos, hoy es impredecible.

Según afirma el académico, con el objetivo de mantener el precio por sobre los costos de producción, se esperaría que el mercado de oferta se ajuste a sostener el precio del cobre, y al menos para este año, pueda estabilizarse en torno a 2,0 US$/lb Cu. Dependiendo del equilibrio macroeconómico, podría ser nivelado por recortes a la producción y expectativas de aplazamiento a los proyectos de inversión.

MEDIDAS A MEDIANO Y CORTO PLAZO

Por el momento, las empresas mineras han sido coherentes con las tardías medidas sanitarias de la política nacional ante el control de la pandemia, lo que ha significado implementar planes de acción que mantengan la continuidad operacional crítica. En este sentido, el académico hace énfasis en que es necesario mantener una visión de mediano y largo plazo para la gestión de la industria.

“Aquí podemos citar la premisa de ‘toda crisis genera una oportunidad’.  Al respecto, la estrategia dominante de la industria minera nacional ha sido basar su negocio en el factor de economías de escala, generando una mega producción con indicadores de eficiencia susceptibles de ser mejorados”, comenta.

Además, agrega: “creo que este quiebre genera las condiciones de sobrevivencia que hacen evidente la necesidad de utilizar acciones de innovación centradas en su implementación, que impulsen a repensar la forma de producir y no solo sean una declaración. Por ejemplo, la nueva tecnología digital impacta la interfaz humano-trabajo, lo que ha quedado en evidencia en estos días. Esto se traduce en superar el concepto de que el trabajo consiste en “ir presencialmente a trabajar”, sentencia.

Finalmente, apunta que la crisis puede verse como una oportunidad para la industria, que tiene el potencial de rediseñar y readecuar objetivos técnicos de procesos para evolucionar y enfrentar exitosamente lo que sucede. “Es el momento para que la industria reenfoque y fortalezca su mirada en la eficiencia hídrica y energética. Por ejemplo, la solución al trade-off clásico de liberación respecto del tamaño de partícula versus recuperación metalúrgica ya no solo depende de sus costos de molienda-concentración. Debemos mirar variables como eficiencia energética e hídrica e impacto en la sustentabilidad a largo plazo”, concluye.

Dirección General de Vinculación con el Medio