Filosofía: Profesores se refieren a resolución del Consejo Nacional de Educación

Declaración del Consejo de Profesores del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso ante la Resolución Exenta N°47 del Consejo Nacional de Educación del 12 de febrero de 2018.

22.01.2018

El Consejo Nacional de Educación (CNED) se ha pronunciado una vez más y recientemente en torno a la propuesta de Bases Curriculares de 3° y 4° Año Medio enviada por el Mineduc. En un pasaje de su resolución sostiene que no existe acuerdo entre los consejeros acerca de la pertinencia de la Asignatura de Filosofía en la Formación General Común de los estudiantes de III y IV Medio (punto 6a.). Por lo que es posible colegir, se trata de la opinión de algunos de los consejeros. Lo grave es que la misma se considera como uno de los puntos “críticos” de la propuesta del Mineduc, sin que se sepa exactamente a qué se refiere esta expresión.

Es preciso valorar positivamente que la resolución del CNED contenga la petición (punto 22a.) al Mineduc de incorporar un objetivo de aprendizaje que introduzca a la filosofía, en orden a situarla debidamente mediante la presentación de los métodos, temas y preguntas que le son propios. También ha de tenerse en estima la solicitud de ampliación de las temáticas y perspectivas, con inclusión de la ética y la metafísica, en las Asignaturas de Profundización.

Pero ante la gravedad de la simple duda de la presencia de la Filosofía en la Formación General Común y el daño que su ausencia tendría en la formación de los estudiantes de enseñanza media y en las instituciones que forman profesores en la disciplina, el Consejo de Profesores del Instituto de Filosofía de la PUCV se permite efectuar las siguientes observaciones:

El enunciado que contiene el disenso entre los consejeros del CNED en el asunto indicado no proporciona argumentos y siembra, así, un manto de dudas en torno a la presencia de la filosofía en todo el sistema escolar de tercero y cuarto medio. Sería inaceptable, pues, que esta simple opinión injustificada se convirtiese en una idea de mayoría en el Consejo en su nuevo pronunciamiento, una vez que el Mineduc subsane lo que se le solicita.

En verdad, lo que no resulta pertinente es que se ponga en duda que filosofía haga parte de la formación general de los estudiantes de Educación Media, porque implica descalificar de entrada a estos mismos estudiantes en su capacidad para despertar a la reflexión. El ejercicio ponderado de la misma, en efecto, no se logra de inmediato. Se requiere tanto del tiempo y la paciencia que éste otorga como del trato disciplinado para su desarrollo autónomo.

Baste recordar que las habilidades que promueve y desarrolla la filosofía están al servicio tanto de las demás asignaturas del currículo –más aún en una propuesta que aspira a una integración entre los saberes– como del posterior perfeccionamiento del ejercicio de la razón. Privar de esta posibilidad no es arrebatar simplemente una herramienta cualquiera, sino negar de entrada el acceso a un saber que integra y dota de sentido a todos los demás. Entiéndase bien: no se privaría únicamente a nuestros jóvenes de una materia más; se los despojaría de una forma de actividad racional que, trascendiéndolos, está supuesta en todos los demás ejercicios de reflexión, y en el que se depositan y desarrollan las preguntas que atañen a las convicciones definitivas de la existencia.

Llama, por otra parte, poderosamente la atención que el mismo CNED destaque en su resolución la necesidad de la filosofía y elogie sin ambages su “significativo aporte al desarrollo del pensamiento crítico, lógico y científico de los estudiantes” (punto 6a.). La más mínima lógica hace ver que esa declaración no es coherente con las dudas que le merece a una parte de sus consejeros la presencia de la filosofía en el Plan Común de la Enseñanza Media, ya que, por un lado se la ensalza y, por otra, se la expulsa.

La simple posibilidad de que filosofía quede fuera del Plan de Formación General Común es discriminatoria: se garantizaría el acceso a unos mientras que a otros se los privaría de un saber que el CNED considera explícitamente como necesario. Esta duda instala un paradigma que va en contra de las posibilidades discursivas, quita la voz especialmente a los más vulnerables de nuestra sociedad y restringe el acceso a conocimientos fundamentales de la cultura.

La opinión pública estará atenta a las decisiones del CNED y espera que corrija lo que, es de suponer, no es más que un desliz, propio del solaz estival.

Consejo de Profesores del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.