Facultad de Filosofía y Educación realizó encuentro “La PUCV Piensa Chile: Contexto Político y Debate Constitucional”

Los expositores fueron los doctores Eduardo Araya (Instituto de Historia) y Alan Bronfman (Escuela de Derecho).

25.11.2019

“Nos parece positivo, adherir y apoyar estas instancias, en relación a realizar en nuestra Casa de Estudios, particularmente en las distintas unidades académicas, actividades de reflexión universitaria denominadas La PUCV Piensa Chile. A través de estas actividades se busca formular propuestas desde los distintos saberes disciplinarios, de modo de aportar al debate nacional en el contexto de la crisis que actualmente vive el país, proyectando un Chile más justo y solidario, con pleno respeto a la institucionalidad democrática”, señaló José Marín, decano de la Facultad de Filosofía y Educación PUCV.

El jueves 21 de noviembre se efectuó el encuentro La PUCV Piensa Chile: Contexto Político y Debate Constitucional” en el Aula Media de la citada Facultad con la presencia de Eduardo Araya, académico del Instituto de Historia PUCV y Alan Bronfman, profesor de Derecho Constitucional y de Derecho Parlamentario de la PUCV.

Crisis de la Democracia

“Hay muchos lugares donde la democracia está en crisis. Aun cuando uno podría decir que las razones de la crisis son en algunos casos diferentes y en otras tienen similitudes se podría decir que si comparamos, por ejemplo, eventos recientes en Colombia y Chile, se podrían encontrar imágenes muy similares donde se aprecia un elemento común: la violencia”, precisó Araya.

De acuerdo al académico, en Latinoamérica hay una pérdida de prestigio de la democracia. “Pueden analizar los datos del Latinobarómetro 2018, donde la misma encuesta se aplica a todos los países. Las encuestas denotan un retroceso del prestigio de las instituciones democráticas. Solo un 48% de los encuestados, prefiere la democracia por sobre cualquier otro sistema de gobierno. No obstante, el 2016 alcanzaba un 61%”, puntualizó.

El profesor agregó que “en esta encuesta cuando se les pregunta a los latinoamericanos sobre lo que entienden por democracia ellos indican que es un sistema que funciona con elecciones competitivas, pero también responden que tiene que ver con un sistema que genera trabajo digno. Yo me pregunto ¿qué tiene que ver trabajo digno con democracia? La verdad nada. No obstante, la democracia no es solamente aquello que está en los manuales de ciencia política o derecho constitucional, la democracia es también aquello que las personas suponen que ésta debiera resolver. Paradojalmente, las estadísticas demuestran que la respuesta mayoritaria a esta pregunta es que no saben o no la responden”.

Eduardo Araya señaló que desde el 2011 en adelante, muchas de las manifestaciones han terminado en actos de violencia. “En Chile hay grupos terroristas que han hecho atentados, los bombazos en los metros no son de ahora, son de a lo menos cinco años atrás. Hay que hacerse cargo de esto, y nos preguntamos ¿por qué termina reproduciéndose esto?: porque la violencia en Chile termina resultando gratis, no tiene sanciones judiciales ni tampoco sociales, se ha ido naturalizando de alguna manera y creo que ese ha sido un problema siempre, en cualquier sistema democrático”, indicó el profesor.

Para el académico el día “que estalló la crisis en Chile (18 de octubre) hasta hace algunos días a lo menos, se tiene una válvula institucional que ha permitido descomprimir las tensiones que se han ido acumulando. Un acuerdo multipartidario que en el Congreso crea un mecanismo y que vuelve a centrar al menos una parte del debate en lo institucional. A mí me parece que es un avance. En el fondo es ponerle un marco institucional a una especie de desborde social. El problema no es solo tener una nueva Constitución. La verdad tengo poca fe que las Constituciones resuelvan muchas cosas. Las Constituciones funcionan bien cuando la sociedad colectivamente está de acuerdo que ese es el pacto, por lo tanto, le dan legitimidad”, indicó el cientista político.

Sobre una Nueva Constitución

El doctor Alan Bronfman planteó algunas precisiones acerca de la Constitución: “primero que todo tiene un origen histórico cuestionable en su legitimidad, hay datos duros acerca de eso pues surge en un contexto militar. La clase política no ha disminuido sus críticas frente a la legitimidad, por lo que se cuestiona esta Constitución. El emblema, lema o etiqueta de una nueva constitución es un producto político muy atractivo, de hecho, la campaña presidencial del segundo periodo de Michelle Bachelet se basó en parte en esta promesa”, explicó Bronfman.

El académico mencionó que, si se hace un balance de los temas que se refieren a la actual Constitución y las demandas ciudadanas que se informan hoy en la prensa, deberían enfocarse en alrededor de 10 a 20 artículos de la Carta Magna aproximadamente.

“Entiendo que la Constitución y el Estado tienen historias completamente separadas, no obstante, se topan en algunos puntos por supuesto. Creo que esto es importante aclararlo porque a quién le estamos pidiendo respuestas es en realidad, según lo veo yo, al Estado. Queremos que el Estado responda frente a ciertos problemas. Ahora bien ¿la Constitución puede apoyar en esas respuestas? obviamente que sí, pero creo que debemos tener claro quién es el protagonista de los cambios que queremos, y no confundirnos porque si pensamos que es la Constitución estamos equivocados”, aclaró el abogado.

Bronfman expresó que “Alemania no soluciona los problemas sociales mediante la Constitución, lo hace mediante un Estado Social. Si bien la Constitución podría aportar creo que no sería adecuado pensar que las soluciones van a provenir de ésta. La Constitución puede generar el marco de esas soluciones. Piensen ustedes que si utilizamos el estándar común de constitucionalismo ¿cuánto dicen las constituciones en promedio sobre derecho a la educación? Serán 3 a 4 párrafos, sobre derecho a la vivienda ¿dos párrafos? ¿Creen que se pueden solucionar los problemas que tenemos con la mejor de las redacciones, intenciones o modelos por tres párrafos? No quiero decir que no se deba cambiar la Constitución, pero es uno de los componentes para una solución mayor”.

El profesor recomendó que si las personas quieren introducirse bien en este debate comparen las Constituciones latinoamericanas que tienen en su contenido muchos derechos. “La Constitución argentina que fue elaborada en 1994 tiene muchos derechos. Comparen algunos índices, en una de esas lo que nosotros tenemos con nuestra Constitución es mejor que lo que tienen ellos, pero repito ese no es un ejercicio que me corresponde a mí. Creo que el consenso político fundamental es muy relevante para la legitimidad social, es decir, si bajo el rótulo de nueva Constitución hay un consenso político importante, sustancial, creo que eso contribuye a la legitimidad social y eso es indudablemente muy bueno”.

Por último, manifestó como ejemplo que se puede colocar en una Constitución un derecho a la salud solidaria, pero ésta terminaría siendo un simple “papel” si no va acompañado con costos razonables de medicamentos para personas que no tienen recursos o si no se implementan los cambios necesarios para que se cumpla este objetivo.

Por Natalia Cabrera Vásquez

Facultad de Filosofía y Educación