Diputados y rectores debaten sobre Educación Superior en la PUCV

La cátedra Edmundo Eluchans Malherbe reunió a los diputados Camila Vallejo y Jaime Bellolio, y los rectores Claudio Elórtegui y Carlos Peña, de las universidades Católica de Valparaíso y Diego Portales, respectivamente.

22.11.2016

“Es posible que el sistema educacional chileno haya estado sometido desde hace más de un siglo a fuertes presiones (…) Son presiones asociadas a la regulación del conocimiento, a la especialización de los saberes, a la calidad, demográficas, pero también hay enormes presiones de orden político y social desde el momento en que la educación es la gran palanca para la superación de las personas y, probablemente, el mejor instrumento para cortar la brecha de desigualdad”.

De esta forma el abogado y periodista Héctor Soto dio inicio, en su calidad de moderador, al debate sobre Educación Superior que organizaron conjuntamente la Fundación Edmundo Eluchans Malherbe y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a partir de una cátedra que nació de un convenio entre ambas instituciones.

En la oportunidad, el diputado Jaime Bellolio explicó que la calidad debe ser uno de los aspectos fundamentales que debe contener el proyecto de reforma a la Educación Superior, aunque ésta no viene dada por la propiedad de una institución, sino que por el contenido y por proveer bienes públicos a la sociedad.

Además de lo anterior, el parlamentario destacó que la diversidad, entendida como libertad de enseñanza y de formar ciudadanos libres, también debe estar contenida en la iniciativa legal. “Como no hay una única manera de hacerlo, debe haber una diversidad de proyectos educativos. No puede haber una imposición desde el Estado de cómo tiene que ser de diversa la sociedad”, señaló.

Por su parte, la diputada Camila Vallejo hizo hincapié en reposicionar lo público en educación superior, y en cómo ésta se erige como un derecho humano habilitante: “si queremos formar ciudadanos y profesionales con herramientas potentes para desenvolverse en sociedad, también hay que hacerlo desde el punto de vista valórico, de cómo prepararlos para el ejercicio democrático y el ejercicio de otros derechos”.

Asimismo, defendió un sistema de acceso democratizador que apunte a la diversidad sociocultural del país, pluralismo y libertad de cátedra al interior de las universidades, y la autonomía de las instituciones, entre otros temas.

LA VISIÓN DE LOS RECTORES

Como incorrecto calificó el rector Claudio Elórtegui, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, el enfoque que el Gobierno le ha dado al proyecto de reforma a la Educación Superior, especialmente al diferenciar entre universidades estatales y privadas, incluso al interior del CRUCh.

En relación a la propuesta de gratuidad universal, manifestó que “me parece inconveniente en el Chile de hoy. Hay otras prioridades (…) No nos parece adecuado para el desarrollo económico social del país que se comprometan recursos del crecimiento futuro para alcanzar la gratuidad universal, habiendo tantas otras prioridades”.

Asimismo, planteó que la gratuidad no basta para asegurar inclusión efectiva de estudiantes vulnerables. “Se requiere apoyo académico para corregir los déficit de la formación previa, que a los que más afecta son los estudiantes vulnerables y apoyo para la mantención, porque no solo es importante que ingresen los estudiantes, sino que se mantengan en educación superior. Y los altos índices de deserción afectan fundamentalmente a los estudiantes de menores ingresos”, explicó.

Finalmente, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, se refirió al “error conceptual histórico”, según indicó, de tratar de hacer coincidir, o de hacer sinónimos, los términos público y estatal, “como si las únicas instituciones genuinamente públicas fueran aquellas creadas al amparo del Estado”.

En este sentido, añadió que lo público se relaciona con una serie de dimensiones. “Una institución es pública cuando produce bienes públicos, de los cuales el más característico es la investigación. Una universidad es pública cuando sus miembros ejercitan un tipo de racionalidad abierta al diálogo y a la crítica. Una universidad es pública cuando es transparente. En suma, lo público de una universidad es muy distinto a su mera pertenencia estatal”, concluyó.

Por Juan Pablo Guerra

Dirección General de Vinculación con el Medio

Fotografía: Ángela Tobón